Categories
Uncategorized

Crítica de Motores: 30 años inmortales

Tras más de treinta años sobre los escenarios, labrándose una carrera por méritos propios, el grupo liderado por Carlos del Río ha decidido despedirse. Pero fieles a su estilo, los gallegos lo van a hacer con un último disco de temas propios, nada de un recopilatorio, y una gira que les llevará por toda España, hasta lugares que nunca habían pisado.

‘30 años inmortales’ tiene aroma a despedida, un repaso de los vigueses a todos sus años en la brecha. Sobre todo de Carlos, líder de Motores, que echa la vista hacia atrás para recordar tantos momentos vividos con el grupo. Ha sabido transmitir esa sensación de melancolía, sin perder ni un gramo de la energía de sus canciones.

Una despedida de Motores no iba a ser lacrimógena. Si dicen adiós, lo hacen disparando a dar con “Pedazo de mamón”, de melodía alegre y ritmo ágil, donde la letra apunta a más de un indeseable que se ha cruzado en la historia del grupo y que ha intentado traicionarles. Y es que en varias canciones de este trabajo han querido echar la vista hacia atrás, haciendo balance de su carrera con un punto emotivo.

Las melodías vocales de “El viejo” junto a las guitarras crean una sensación pegadiza en un tema vacilón. Se ponen más rocanroleros en “Jarra vacía”, con un riff de guitarra que invita a moverse, y un poso de nostalgia en la letra.

Los Motores más gamberros salen a relucir con “Inmortal”, hasta hacer su jugada final en “Jaque mate”. En ella, el batería, Carlos Rivas, toma el protagonismo a la voz, donde su tono más grave, unido a la base rítmica más contundente, nos deja una canción más densa y con mucho empaque. La parte final, repitiendo el titulo de la canción, aumentan más la sensación de ser esta la última jugada de Motores.

Encarando la recta final nos dejan una nueva versión de “La piel de mi gato”, canción que originariamente estaba en su disco de 1993, ‘Atrapado en esta piel’. Además cuentan con el aliciente de haber tenido la colaboración de Pedro Andrea a la guitarra en dicho tema. Por su parte, Alberto Cereijo también aparece con sus seis cuerdas en los tres primeros temas del disco.

En “Siempre dices no” afilan las guitarras y la voz buscando tonos más agudos, creando un punto más metalero. Un punto potente antes de que hagan la despedida definitiva con “Ser así”, donde un mar de sensaciones nos inundan, erizándonos la piel con cada verso. Un medio tiempo que nos lleva a hacer un repaso de los más de 30 años de Motores, o lo que es lo mismo, la lucha de Carlos por sacar el grupo adelante y para “Ser así”. Una magnífica forma de poner punto y final a este último trabajo y a toda una vida dedicada a Motores.

 

La entrada Crítica de Motores: 30 años inmortales se publicó primero en MariskalRock.com.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *