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Entrevista a A River Crossing: “No nos ceñimos a ningún esquema”

Si no se te cayeron los anillos con la evolución de Anathema desde el gothic doom de los inicios hasta el rock alternativo de corte atmosférico de los últimos lanzamientos, definitivamente deberías prestar atención a estos suizos que se mueven por terrenos similares en el campo del post rock. Su reciente álbum, ‘Forsaken’, es un claro ejemplo de ello, a la par que bordea géneros como el indie o el shoegaze. El guitarrista Jonas Nissen desvela las dudas de Alfredo Villaescusa. Entra en su luminoso universo.

¿De dónde sale el título ‘Forsaken’? (ndr: abandonado)

“Creo que es una palabra que resume bastante bien las canciones del disco, que suelen tener un tono triste, pero no del todo. El mismo término “forsaken” hace referencia también a algo olvidado, aunque no para siempre”.

¿Ha cambiado vuestra manera de trabajar respecto al debut ‘Sediment’?

“Me parece que en esta ocasión nos hemos acercado al público que no suele escuchar post rock, por lo que diría que nuestro estilo ahora es más accesible, y hay asimismo varios elementos que bordean el rock alternativo. Del mismo modo, hemos utilizado las partes vocales como si fueran un instrumento más, sé que mucha gente se ha fijado en ese aspecto, pero no se dan cuenta de que la voz es un instrumento más, al igual que las guitarras, el bajo o la batería. Nuestra mayor evolución ha consistido en acercarnos más al mainstream, o incluso al pop, pero el post rock todavía anida en nuestros corazones”.

Todos los nombres de canciones se componen por una sola palabra, ¿hay alguna razón?

“No, no obedece a ningún motivo, simplemente sucedió así. Añadimos los títulos al final, una vez que componemos la música. Seguramente nuestro vocalista decidió que esa era la manera adecuada de hacerlo y nos pareció bien, así que apostamos por ello”.

¿Es ‘Forsaken’ un trabajo conceptual?

“No exactamente, muchos cortes van a parar a un mismo tema, pero no existe un concepto superior que los unifique. Por mera coincidencia la mayoría han adoptado un tono triste, pero también esperanzador. Digamos, en definitiva, que no hay algo por encima de las canciones, pese a que tengamos ciertos aspectos en común”.

¿Os afectó la pandemia de alguna manera?

“Claro, compusimos la mitad del disco antes de que apareciera el Covid-19 y la otra mitad después, tuvimos que buscarnos la vida para conseguir acabar el trabajo. Nos tomamos también un descanso en verano y aprovechamos para ir a las montañas y así terminar lo que teníamos pendiente. Fueron circunstancias complicadas porque había que tener cuidado, intentar involucrar al menor número posible de personas y minimizar los riesgos”.

Habéis logrado un resultado muy equilibrado entre pasajes instrumentales y cantados, ¿era esa la intención?

“Sí, lo que queríamos en un principio era componer todas las partes instrumentales y que no hiciera falta ninguna letra, pero sentíamos que necesitábamos algo más, por eso nos aventuramos a añadir voces”.

Has mencionado anteriormente que se trata de un álbum triste, pero diría que también es posible percibir cierta luz…

“En efecto, a pesar del tono sombrío, tenemos asimismo momentos más felices o esperanzadores en los que intentamos animar a la gente a través de la música. Como te decía al principio de la entrevista, algo no está completamente abandonado o perdido, siempre se puede recuperar, pero hay que ponerse a ello”.

¿Os identificáis con la etiqueta del post rock o lo vuestro iría más allá?

“Bueno, diría que el término post rock nos hace bastante justicia, porque ese es el tipo de música que escuchamos y así nos solíamos definir antes de que encontráramos un cantante. Ahora mismo no sabríamos decir en qué género estamos, pero sin duda sería una especie de post rock, aunque no el habitual”.

¿Buscáis entonces romper barreras dentro de vuestro estilo?

“Sí, pero eso no es algo que surja premeditadamente. La mayor parte del post rock se está volviendo aburrido porque siempre se repiten los mismos esquemas. A nosotros de ese estilo nos gusta el ambiente y el sentimiento atmosférico, pero estamos en contra de todos esos elementos recurrentes que te aburren porque piensas que ya los has escuchado mil veces antes. Intentamos dar con algo nuevo y descubrir nuevas estructuras en las canciones. Si escuchas nuestros temas, verás que no son lo típico de estrofa, estribillo y demás, suelen ser otra cosa. Somos diferentes a cualquier otra banda de post rock porque no nos ceñimos a ningún esquema”.

Supongo que de ahí se deriva la aproximación al indie o al shoegaze…

“Eso es otra cosa que no se ha buscado, simplemente surgió. Imagino que tiene que ver el hecho de que el productor no está vinculado a la escena post rock, sino que procede más bien del folk o del estilo llamado “americana”. Tuvimos algunas conversaciones al respecto y abogamos por ceñirnos al espectro post rock tanto como fuera posible, pero al mismo tiempo él intentó entender nuestra música y amoldarla a lo que él creía que era lo más aconsejable, creo que eso explicaría los leves toques indies del disco”.



Cierto halo Pink Floyd se nota en “Torn”, ¿es uno de vuestros grupos preferidos?

“En mi caso podría decir que sí, es una de mis bandas favoritas, sin duda. Me encanta el sonido de sus guitarras, pienso que si hubieran salido hoy en día, muchos les hubieran encuadrado dentro del post rock. También nos tiran grupos ya clásicos dentro de ese estilo como Mogwai, Mono y algunos norteamericanos tipo Explosions In The Sky o Caspian. En el apartado alternativo o indie destacaríamos a Thrice, que han tenido una evolución increíble al proceder del hardcore y acabar en una especie de post hardcore. En ese palo hay otras cosas interesantes como Touché Amoré, una banda que rompió las reglas en su propio género, lo cual me parece bastante inspirador, la verdad”.

¿Qué hay acerca de la enigmática portada?

“Teníamos tres versiones diferentes al principio, y tras algunas discusiones, decidimos que queríamos algo con cierto colorido, porque, como hemos dicho, el tono sombrío de las canciones no era muy motivador que digamos. Nos apetecía una portada alegre, y aunque al final no quedara exactamente así, sí que juega bastante con los colores”.

¿Habrá gira en un futuro?

“En la actualidad no vemos posibilidades al respecto, imagino que en cuanto termine la pandemia, lo empezaremos a mirar, pero de momento no nos planteamos salir a la carretera”.

“No creo que nunca compongamos un tema basado en un riff que nos parezca guay”

Parece que detrás de vuestras composiciones se esconde un inmenso trabajo, ¿es así?

“Sí, es algo difícil, solemos enredarnos en discusiones cada cierto tiempo, pero en otras ocasiones nos pueden salir de golpe varias partes de una misma canción. No tenemos a nadie que se dedique exclusivamente a componer y luego vaya al local de ensayo a decirnos “Eh, chicos, esta es la canción que hay que tocar”. Acostumbramos a armar cosas a partir de ensayar juntos o de algunas ideas, a veces también experimentamos con diversos tempos, trabajamos de manera muy orgánica”.

Pero en términos compositivos os gusta marear un poco la perdiz…

“Sí, lo admito. (Risas) Nuestras canciones son siempre muy emotivas, no creo que nunca compongamos un tema basado en un riff que nos parezca guay, preferimos incorporar algo de sentimiento, aunque también nos guste marear la perdiz”. (Más risas)

Por cierto, no puedo evitar preguntaros por el origen del nombre de la banda…

“Pues procede de un libro de Stephen King, en concreto de la saga ‘La torre oscura’. “A River Crossing” sería una pequeña ciudad que aparece en una de sus historias en la que se suceden hechos inquietantes”.

 

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