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Crítica de Knightsune: Knightsune

Power metal melódico noventero es la base de la musicalidad de los zaragozanos Knightsune. Tiempos aquellos en los que el género en cuestión gozaba de una salud y una popularidad solamente comparable al heavy metal más clásico allá por mediados de los años ochenta. Con tales premisas, la propuesta de los aragoneses resulta un excelente ejercicio de heavy metal en su vertiente más épica, melódica y veloz. Música perfecta para todos aquellos que siendo unos adolescentes gozábamos sobremanera de bandas como Stratovarius, At Vance, Edguy, Nocturnal Rites y un largo etcétera.

“Fill the Void” rápida y certera en sus propósitos es la mejor carta de presentación para una banda de tales características musicales. La fuerza vocal de Víctor Alcalá encaja a la perfección con las melodías vertidas por parte de las guitarras de Diego Alaustrey y Víctor V. Gairhald. Más densa, ausente de distorsión al inicio, continúa “The Curse of London” para terminar entregándose a la velocidad y a las sempiternas estructuras melódicas marca de la casa. Dignas de mención son las tan bien dobladas guitarras que consiguen regalarle al corte un aroma maideniano de lo más atractivo.

Ganamos agresividad y contundencia  por medio de los siguientes “Of Fire and Faith” y sobre todo en “The Hollow Act” donde las líneas vocales más ásperas que las anteriores conectan a la perfección con el contundente ritmo imprimido por Carlos Vicente (bajo) y Rubén Castrillo (batería). “Burn the Witch”, con su ritmo marcado y cadente consigue transmitir el dramatismo y la oscuridad que la pieza merece. Un tema conceptualmente muy Maiden que bien podría ser teatralizado sobre el escenario al actual estilo del “Hallowed By the Name”. El comienzo de “Yesterday Again” parece devolvernos al power metal más tradicional para, tras un inesperado requiebro sonoro, entregarse a sonoridades más propias de la NWOBHM. Un interesantísimo corte que nos traslada al medio tiempo “Me”, magnífica semi balada al más puro estilo thrasher-ballad.



En la parte final, la contundencia se apodera de la banda para, en “Tidal Waves” realizar una suerte de heavy-thrash de lo más acertado. Velocidad, melodía y una potente distorsión son las señas de identidad de un tema que sorprende debido, en parte, a los constantes cambios de ritmo capaces de otorgarle al mismo una marcada personalidad. El heavy metal más clásico sin demasiadas etiquetas hace acto de presencia en “The Flying Dutchman” para despedir la obra “Distant Shores”, la pieza más larga y ambiciosa de todo el disco. Diez minutos que aglutinan todas y cada una de las características de la agrupación zaragozana, es decir, heavy metal tradicional que tiende a acelerarse alegremente para adentrarse en terrenos más propios del power metal sin evitar el coquetear con la contundencia y la fuerza del thrash metal. Todo ello, llevado a cabo por una teatralidad que inevitablemente ofrece un rico dramatismo conceptual.



En pocas palabras, sobresaliente álbum debut de Knightsune que hará las delicias de todos aquellos que disfrutamos con el heavy metal más noventero pero también con los grandes y eternos clásicos que todos conocemos. Les seguiremos la pista de cerca porque prometen.

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