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Crítica de Pistol Packin´ Mama: Dumpster Diving

Hay nuevo sheriff en la ciudad.

¿Y qué podíamos esperar de un grupo de chavales que se llaman a sí mismos como un tema hillbilly / honky tonk de 1943? Puro sabor a costillas a la barbacoa, pan de maíz, pollo rebozado y bourbon: puro rock ‘n’ roll; puro sur de los EE.UU.

Llega a nuestras manos el nuevo LP de los Pistol Packin’ Mama por recomendación del Destroyer, que nos encomienda la misión (divina, como las de los Blues Brothers) de “criticar” este segundo trabajo de los majariegos -así se llama a los de Majadahonda- con las siguientes palabras: “¿Conoces a esta banda de Madrid? Tengo la certeza casi total de que te gusta o de que te va a gustar”. Diste en el clavo, Juan, cómo nos conoces.

Y es que, ¿cómo no nos iba a molar un conjunto que se jacta de hacer rock ‘n’ roll clásico en pleno siglo XXI? Con la que está cayendo. Miramos las listas de éxitos: Bizarrap, Rosalía… ¿¡Quevedo!? (¿Será también “cojitranco, valentón y putañero”, cómo Don Francisco?). Igual nos hemos equivocado de país, vayamos a la biblia de los hits, el Billboard Hot 100: Taylor Swift, Drake con no sé quien, Mariah Carey (¿y qué pasa con Darlene Love, nadie se acuerda del “Christmas Baby Please Come Home”? Pedradas nuestras, suponemos). Ya lo decían Golpes Bajos, “malos tiempos para la lírica”.

Pero tranquilos, los “viejunos” como nosotros (o pollaviejas, como se dice ahora), podemos descansar tranquilos: ha llegado un nuevo sheriff a la ciudad, los Pistol Packin’ Mama. ¿Y qué podíamos esperar de un grupo de chavales que se llaman a sí mismos como un tema hillbilly/honky tonk de 1942, que fue el primero de su clase en llegar a la cima del ranking Billboard en 1943? Pues puro sabor a costillas a la barbacoa, pan de maíz, pollo rebozado y bourbon: puro rock ‘n’ roll; puro sur de los EE.UU.

Como ellos mismos dicen: “Hacer rock ‘n’ roll clásico en inglés, en España y en 2022 es pelear cada paso, remangarte para rebuscar en la basura y rescatar cada pequeño triunfo”. Por eso su segundo LP se llama ‘Dumpster Diving’, y por eso nos tapamos la nariz y nos zabullimos de lleno en ese contenedor de sonidos que es este pedazo de trabajo de la banda madrileña. Un disco que pide ser escuchado con un buen “whiskey on the rocks”.

El segundo larga duración de los madrileños arranca con “How You Make Me Feel”.  “¡Un whiskey, camarero!” El vaso se desliza sobre la barra y llega hasta nuestras manos, mientras un par de balas silban sobre nuestras cabezas, dos forajidos se pelean y caen rompiendo la barandilla del primer piso a la vez que otro fuera de la ley cuelga del ventilador. Un jolgorio como los de antes, a la vieja usanza.

Bienvenidos a un salón del lejano oeste, porque el rollito pianola con el que nos reciben los Pistol Packin’ Mama nos hace viajar a un western. Pero justo antes de decir “Eastwood, me llamo Clint Eastwood”, los flecos de nuestra camisa vaquera estilo años cincuenta se frenan en seco y escuchamos un piano que arde como el de Jerry Lee Lewis, que nos lleva directos hasta “Music Industry Sax”. Dos canciones que reivindican el papel de las teclas y el saxo en el rock ‘n’ roll y, en definitiva, un disco que pide ser escuchado con un buen “whiskey on the rocks”.

Volvámonos locos

Con “Go Wild” llega el primer highlight del LP. Un corte al más puro estilo del Johnny Cash de Sun Records. Uno casi espera que aparezca la voz profunda del “man in black” diciendo aquello de “Hello, I’m Johnny Cash”, con ese ritmo endiablado y esa guitarrita desenchufada estilo “boom chicka boom” a lo Luther Perkins.

Bienvenidos al “Baile del encantamiento bajo el mar”

Justo después llega “Nighttime”, clásica baladita de los cincuenta que nos traslada al baile de graduación, a “The Prom”, al baile del encantamiento bajo el mar de Regreso al Futuro al que “Keep It Simple”, con sabor a Elvis (alusión a los Blue Suede Shoes incluida), nos invita a ir con chaqueta y pajarita. Y es que, aquí se está celebrando una fiesta, estamos todos invitados, pero se exige etiqueta. Ojo a la trompeta dixieland. Quizá este tema sea una declaración de intenciones en toda regla. “Mantenerlo simple”, el sonido pegado a sus raíces, a los clásicos; al combo guitarra, bajo batería más vientos y piano. Si funciona, ¿para qué tocarlo?

It’s Funktime!

A “Keep It Simple” le sigue “I’m Lost Without You”, que completa el viaje “down memory lane” que dicen los estadounidenses por los sonidos primigenios de los Estados Unidos, por esa música de raíces, porque esto es puro James Brown; puro funk. Al sonido del góspel salido de la iglesia convertido en soul con esa técnica de llamada y respuesta en el estribillo (“What Did I Do Wrong”) que entronca directamente con el sur estadounidense lo complementan con una guitarra muy Chuck Berry, que hace de este corte un tema redondo.

¿Marvin Berry and The Starlighters o los Pistol Packin’ Mama?

¡Nena, no estés triste! Turno para la segunda balada del álbum, otro medio tiempo en estilo doo wop en este caso, con un cierto recuerdo en los acordes al “Crocodile Rock” de Elton John, pero con el tempo más lento, que nos hace dudar si la está tocando el propio Marvin Berry y los Starlighter o nuestros patrios Pistol Packin’ Mama. ¿La mejor del disco? En todo caso una de esas canciones que no te las sabes pero que te dan ganas de arrancarte a cantarlas igualmente, con un saxo tremendo que le da mucho rollo.

Del rockabilly al blues, pasando por el country

En “Don’t Get Me Wrong” -no me malinterpretes- traspasamos la frontera del rockabilly para meternos directamente en el country. Un country eso sí, clásico, con un ritmo acelerado y guitarras acústicas muy características del estilo, que dan paso a “I Can Hear You Singin All Night Long”, que entronca con lo que nos faltaba: los grandes bluemen del Chicago Blues, con un punteo inicial que parece ejecutado por el mismísimo Howlin’ Wolf o Muddy Waters y que da paso a un rock ‘n’ roll desenfrenado.

Chewie, estamos en casa

“Two paths define our lives”, la elección entre dos caminos define nuestras vidas. ¡Qué razón tienen en esta “I’m Home” -estoy en casa- los Pistol Packin’ Mama! Otra balada que nos lleva al momento en el que nos encontramos bailando pegaditos con la chica en el baile del instituto, lentamente, con su cabeza apoyada en nuestro hombro. Esa chica no es otra que el rock ‘n’ roll de toda la vida, y bailamos; bailamos olvidándonos de todo y de todos, y abrazados a ella sintiendo los latidos de su pecho nos sentimos como en casa.

Epílogo: “Dark Eyes”. Mirándote a los ojos me siento bien

Cuando creíamos que estábamos ante el final perfecto, “Dark Eyes” arranca con unos acordes de guitarra muy Buddy Holly y un título clásico, ojos negros, que nos llevan a pensar en ese alumno aventajado del rock ‘n’ roll que era el de Lubbock, Texas, el último convidado a esta fiesta de instituto, que encaja perfectamente con sus gafas de pasta y su jersey de punto como el alumno modelo o el profe joven al que todos queríamos escuchar.

En definitiva, los de Majadahonda dibujan en este ‘Dumpster Diving’ un preciso mapa de carreteras de los sonidos de Norteamérica, por el que diseñan una ruta apta tanto para los lleguen de nuevas buscando un oasis en el desierto musical en el que nos encontramos perdidos como para los que, conscientemente, hayan tomado el desvío de una carretera secundaria y polvorienta que lleva directamente a la Old Weird America de Greil Marcus.

Escucha ‘Dumpster Diving’ en Spotify:

La entrada Crítica de Pistol Packin´ Mama: Dumpster Diving se publicó primero en MariskalRock.com.

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