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Deep Purple: 50 años de la edición de “Made In Japan”, el álbum en vivo que marcó toda una época

Se ha considerado durante décadas, y así sigue sucediendo en la actualidad, la cátedra sonora más incontestable de lo que debe ser un álbum de heavy metal en directo. Cuatro caras, con sus sucesivas incorporaciones de otras canciones – “Speed King”, “Black Night”, “Lucille”–  en cada reedición que se ha hecho, que nos muestran a una banda de una imaginación, destreza y fuerza irrepetibles. Todo un retrato sonoro de un tiempo en el que se estaba gestando el heavy metal, y en el que Deep Purple, a través de este álbum, jugó un papel destacadísimo. Mariano Muniesa reconstruye en este artículo toda la historia de esta histórica grabación que el 4 de diciembre de 2022 ha cumplido medio siglo.

La historia de una grabación kamikaze

A las alturas de 1972 ya estaba más o menos generalizada la práctica de editar álbumes grabados en vivo, a pesar de la dificultad técnica y de los elevados costes que conllevaba organizar una producción de ese tipo, con lo cual ya empezaban a ser un elemento importante en la discografía de los más importantes grupos de rock de la época. También, y este no es un dato menor, porque desde finales de los años 60 se había empezado a crear una microindustria paralela a la propia industria del disco basada en la comercialización al margen de los circuitos convencionales de lo que se dio en llamar “discos piratas”, es decir, grabaciones normalmente hechas en conciertos en directo que no se editaban por los sellos con los cuales el artista en cuestión tuviera firmado ningún contrato y por los que obviamente no recibían ningún beneficio en concepto de derechos de autor.

Ello motivó a la industria discográfica a impulsar la edición de discos en directo oficiales, que al estar grabados en condiciones técnicas profesionales y adecuadas, ofrecían un producto mejor acabado y más apetecible para el consumidor que los discos “bootlegs”, cuya calidad de sonido solía ser ínfima y además eran exageradamente caros.

Algo así sin duda fue lo que pensaron los managers de Deep Purple, quienes, estimulados además por las importantes cifras de ventas que habían conseguido entre 1970 y 1971 los álbumes en directo ‘Get Year Ya-Ya’s Out – The Rolling Stones In Concert!’ de los Rolling Stones y ‘Live At Leeds’ de The Who, vieron claro que el próximo álbum del grupo debería ser un live. Y siendo Japón uno de los países del mundo en los que mejor se habían vendido ‘Deep Purple In Rock’, ‘Fireball’ y ‘Machine Head’, se aprovechó la primera gira que el grupo iba a hacer por la tierra del sol naciente para grabar allí el disco en directo que iba a pasar a la historia con el nombre de ‘Made In Japan’.

Una accidentada gira y una grabación conflictiva

A comienzos de los 70, la edición de un disco de estudio no marcaba necesariamente el inicio de una gira de promoción, y no desde luego en el caso de Deep Purple. Cuando apareció en el mercado ‘Machine Head’, su álbum de estudio de aquel año a finales de marzo de 1972, el grupo acababa de terminar un tour por Estados Unidos hecho durante los meses de enero y febrero, y nada más volver de América, empezaban gira por Europa y el Reino Unido. De hecho, esa frenética e ininterrumpida actividad en directo terminó por generar un stress, un cansancio y una tensión interna muy fuerte en la banda, razón básica por la cual Roger Glover e Ian Gillan se marcharon de Deep Purple en 1973.

Pero eso aún tardaría en llegar. Dentro del programa de giras en las que el grupo estaba inmerso en aquel momento, Ritchie Blackmore enfermó de hepatitis justo coincidiendo con la salida a la venta de ‘Machine Head’, y aunque el resto del grupo hizo ensayos con otros guitarristas para no tener que cancelar las giras (Al Kooper y Randy California llegaron incluso a hacer algún concierto con el grupo, y de hecho se especuló con la posibilidad de que Randy California se quedase en el grupo definitivamente dadas las malas relaciones de Blackmore con el resto de Deep Purple) lo cierto es que la banda sin su carismático guitarrista no funcionaba ni mucho menos igual, de manera que hubo que aplazar muchos de los conciertos que estaban ya programados, entre ellos su primera gira japonesa, que iba a tener lugar en el mes de mayo y que se tuvo que posponer a agosto.

Cuando el grupo y todo su equipo técnico aterrizó en la tarde del 9 de agosto de 1972 en el Aeropuerto Narita de Tokio, unos días antes del comienzo de la gira japonesa, fueron recibidos como auténticas estrellas de rock y en un ambiente de euforia por parte de miles de fans que estaban ansiosos por ver por primera vez al grupo en directo.

Sin embargo, cuando llegaron a Japón, el ambiente interno estaba muy enrarecido. La mala relación entre Ian Gillan y Ritchie Blackmore había llegado a un punto de no retorno (se dice por parte de diferentes expertos en la historia de Deep Purple que ya en ese momento, verano de 1972, el cantante había tomado la decisión de no continuar en el grupo y que solamente la presión de los managers le convenció de seguir unos meses más y de grabar el siguiente disco) y además, por un lado el grupo quería como ingeniero de sonido para esa grabación a Martin Birch, algo a lo que su compañía de discos se oponía, pero que al final tuvo que aceptar, mientras que por otro lado, el equipo técnico y el material aportado por la compañía para grabar los conciertos japoneses en opinión de Birch, eran muy insuficientes para hacer una grabación de buena calidad y que el resultado final podría ser muy decepcionante.

Afortunadamente no ocurrió así, gracias tanto a la pericia de Martin Birch como a la propia actitud del grupo, que se centró mucho más en ofrecer a sus entusiastas fans japoneses actuaciones intensas, vibrantes y poderosas que en preocuparse de un disco que incluso pensaron que no se llegaría a editar, lo cual les llevó a tocar sin la presión de una grabación, con una energía y una fuerza que quedó perfectamente plasmada en los microsurcos de ‘Made In Japan’.

“Lo cierto es que no nos preocupamos en absoluto de si se estaban grabando o no los conciertos, lo único en lo que nos centramos fue en la idea de no defraudar a un público que nos veía por primera vez, y ello nos llevó a dejarnos llevar, a improvisar, a mostrarnos tal y como éramos con toda la naturalidad del mundo, casi como si fuera un ensayo con público. Tal vez, si hubiéramos estado pensando en hacer un concierto para la grabación de un disco, no hubiera salido tan bien, porque lo cierto es que en aquellos conciertos dimos lo mejor del grupo como muy pocas veces más habíamos dado”, me dijo personalmente Jon Lord en 1998, con motivo de la entrevista que le pude hacer en mi programa de radio, Rock Star, en su visita a Madrid con Ian Paice para promocionar la reedición 25 aniversario de ‘Made In Japan’.

La gira japonesa de agosto de 1972 de Deep Purple se llevó a cabo los días 15 y 16 de agosto en el Koseinenkin Kaikan Hall de Osaka y el 17 de agosto en el Teatro Budokan de Tokio. El segundo concierto de Osaka fue considerado el más potente y mejor realizado de los dos, y de hecho, de este concierto se extrajo la mayor parte del material que integraría ‘Made In Japan’. Del primer show del 15 de agosto solo se usó “Smoke on the Water”, mientras que del show de Tokio se incluyeron en el disco “The Mule” y “Lazy”, todas ellas sin overdubbings, algo que siempre se preocuparon mucho de recalcar los miembros de la banda en todas las entrevistas que hicieron a lo largo de su carrera siempre que tenían que hablar de este disco.

La falsa historia del suicida de ‘Child In Time’

La historia del rock’n’roll está llena de falsos mitos. Uno de los más extendidos, más allá de las supuestas alabanzas satánicas en latín que se escuchan en “Stairway To Heaven” de Led Zeppelin escuchada al revés o de la muerte de Paul McCartney en 1966, es la del famoso “suicida” que supuestamente se quitó la vida el 16 de agosto de 1972 en el concierto de Deep Purple en Osaka.

Alguna de esas mentes calenturientas, ignoro con qué objetivo, esparció la fantasiosa y absurda teoría de que coincidiendo con el crescendo final de “Child In Time”, al mismo estilo del asesino de la famosa película de Alfred Hitchcock ‘El hombre que sabía demasiado’, algún individuo desesperado  aprovecharía toda la descarga sonora del final de la parte más intensa de ese tema para, en medio de todo el desplome sonoro de todo el grupo al máximo volumen, hacer un disparo de revolver y volarse la tapa de los sesos sin que  apenas llamase la atención en mitad de la oscuridad. Incluso, algunos medios periodísticos especializados se hicieron eco de este supuesto suceso y llegaron a publicar que expertos de la policía japonesa habían analizado las cintas de la grabación y habían reconocido el sonido de una detonación producida por arma de fuego en el final del in crescendo instrumental de “Child In Time”.

Por supuesto, nada de esto sucedió. Jamás se dio a conocer la identidad del supuesto suicida ni la policía registró denuncia alguna de la presencia de un cadáver en el recinto del concierto, al margen de la dificultad de poseer armas de fuego en el Japón de comienzos de los 70 y máxime de poder introducirlas en un local de espectáculos públicos. Pero, ya se sabe… cualquier hecho truculento y sangriento, por estúpido y disparatado que pueda parecer a los ojos de cualquiera, si se produce en el entorno del heavy metal, mucha gente se lo cree y lo difunde como si de una verdad absoluta se tratase. Vivir para ver…

Una genuina obra maestra y un legado histórico

El 4 de diciembre se puso a la venta en la mayor parte del mundo –en algunos países el 1 de diciembre, en otros el 8-  ‘Made In Japan’, el formidable doble álbum en directo de Deep Purple que se convertiría en un clásico de clásicos absoluto de la historia de nuestra música.

Glosar en un blog todo lo que atesora un documento sonoro como el que este álbum en directo representa probablemente esté de más. A lo largo de cinco décadas todas las virtudes de esta obra maestra ya han sido suficientemente puestas negro sobre blanco, pero en cualquier caso, yo no me resistiré a la tentación de comentar algunas de las que considero más relevantes.

En 1972, Deep Purple, al igual que Black Sabbath, Uriah Heep o Led Zeppelin habían adquirido una personalidad, un estilo y un armazón musical basado en la intensidad, la potencia, el máximo volumen, en desarrollar a lo largo de sus conciertos algo que iba mucho más allá de una puesta en escena o una actuación en directo. Al igual que los propios Zeppelin o los Cream de 1968, cada concierto de Deep Purple era una experiencia sonora en la que las canciones, al más puro estilo de los grupos de jazz o jazz rock, no eran sino autopistas por las cuales hacer correr todo un caudal de imaginación, improvisación, experimentación y progresión instrumental, siempre con los amplificadores a tope y con un volumen atronador.

Ese espíritu, esa magia, esa incontenible catarata de potencia sonora, al lado de esa capacidad de improvisación y experimentación, es lo que casi involuntariamente se captó y plasmó en ‘Made In Japan’ y la razón fundamental por la que se convirtió en un álbum de leyenda. La energía abrasadora de “Highway Star”, la densidad y profundidad de “Child In Time”, la genialidad casi jazzística de “Lazy”, la genialidad de “The Mule”, el equivalente Purple del “Moby Dick” de Led Zeppelin… en general, toda la poderosa y desbordante magia de una banda en el mejor momento de su carrera pese a las disensiones internas y las tensiones producidas por el exceso de trabajo, conformaron un doble álbum en directo que se convirtió en la cátedra sonora y en el modelo a seguir, sobre todo en el mundo del hard rock y el heavy metal para todos los que vendrían después.

El legado que dejó, incontestable: Es de los poquísimos álbumes en vivo que desde su edición en diciembre de 1972 nunca ha quedado descatalogado, es decir, siempre ha estado a la venta ante la incesante demanda. Fue el disco de Deep Purple que más alto ha llegado nunca tanto en las cifras oficiales en Estados Unidos de la RIAA (Asociación americana de la industria de la música) como de la lista de Billboard – nº6 en enero de 1973-, y ha sido disco de platino en países como Japón, Alemania, Francia, Suecia, Holanda y España. A día de hoy, diciembre de 2022, ha vendido en todo el mundo un total aproximado de 20 millones de copias.

Curiosidades…

Las fotos de la portada y contraportada de ‘Made In Japan’ no se tomaron en ninguno de los conciertos en Japón, sino en un show celebrado en el Rainbow Theater de Londres el 30 de junio de 1972. Como anécdota, uno de los asistentes a ese concierto fue el guitarrista de Def Leppard Phil Collen, quien relataba así la experiencia a nuestro compañero Juan Destroyer en una entrevista publicada en el nº 414 de nuestra revista La Heavy: “Aunque el disco fue grabado en Japón, las fotos son del concierto en el Rainbow Theater. Tanto mi primo como yo, que estábamos en primera fila, justo debajo de Ritchie Blackmore, salimos difusamente en la imagen de la contraportada. Tenía 14 años, fue mi primer concierto y me marché de allí decidido a aprender a tocar la guitarra”.

Japón fue precisamente el único lugar del mundo en el que el disco no se editó con el nombre de ‘Made In Japan’, sino que se llamó ‘Live In Japan’. Tuvo un diseño de portada diferente y se alteró el orden de las canciones, siendo el segundo tema de la cara A del primer disco “Smoke on the Water” en lugar de “Child In Time”. Uruguay fue el único país del mundo en el que además de publicarse un año y medio más tarde, ya en 1974, se editó como un álbum sencillo en lugar de doble. Por razones que se ignoran, el segundo disco del lanzamiento no se puso a la venta en la edición uruguaya.

El Koseinenkin Kaikan Hall de Osaka, curiosamente, fue el escenario de la última aparición de Ian Gillan y Roger Glover con Deep Purple hasta la recomposición del “Mark II” a finales de 1984. Tras este concierto, celebrado el 29 de junio de 1973, el cantante y el bajista anunciaron su abandono de la formación.

El ingeniero Martin Birch ha afirmado en varias entrevistas que, a pesar de lo que todo el grupo luchó para que él fuera el responsable de la grabación y la producción del disco, al final ni Ian Gillan ni Ritchie Blackmore estuvieron en las sesiones de postproducción ni escucharon el álbum antes de su lanzamiento. Solo Roger Glover e Ian Paice y en ocasiones Jon Lord estaban en el estudio cuando se mezcló.

La entrada Deep Purple: 50 años de la edición de “Made In Japan”, el álbum en vivo que marcó toda una época se publicó primero en MariskalRock.com.

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