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Crónica de Beto Zamarbide (V8, Logos, Primal) en Madrid, por Óscar Sancho (Lujuria): El rock nunca muere

En 1979 nacía la primera banda de heavy metal en Argentina. Eran un trío y se llamaron V8. La primera formación del grupo contó con Ricardo Iorio en voz y bajo, Ricardo “Chofa” Moreno en guitarra, que en paz descanse, y Gerardo Osemberg en batería. No lo tuvieron de cara al principio, la gente no acababa de entender este nuevo estilo, pero ellos siguieron adelante con la imponente furia de su motor dispuestos a arrasar con todo y también con vos.

El 17 de septiembre de 1982 debutaban los hermanos Zamarbide en Morón. El Beto lo hacía en el micro de V8. Esteban en la guitarra de Anti Todo.

Era el 1 de mayo de 2004 cuando el Beto llegó por primera vez a España. Lo hizo con su banda Logos y acompañado de otro ex V8, Miguel Roldán. Tocaron en un Viñarock.

Pero tenía que llegar a Madrid. Se anunció su llegaba para el 14 de marzo del 2020, acompañados de Percutor. La pandemia dio al traste con el concierto. No así con el tesón de Sangre Sur Producciones, que se agarraron a la fecha contra viento y marea. Se reprogramó para el 3 de diciembre del 2022. Percutor no podían ser teloneros, y hablando con Sangre Sur, nos embarcamos Lujuria. La fecha se tenía que dar. La voz del metal argentino tenía que sonar en Madrid. Había que mostrar hermandad, unidad, fuerza. El heavy metal estatal y latino debía dar un puñetazo en la mesa.

Montamos un grupo de WhatsApp para planificarlo todo e hicimos alguna reunión por zoom. Sabíamos que había que mostrar cosas al mundo. Por ejemplo sorteamos 10 pases VIP entre quienes compraran la entrada anticipada sin que costase más, que hay ciertas cosas en el metal actual que no molan. Tocaríamos el mismo tiempo las dos bandas, porque nadie es más que nadie. Compartiríamos el backline completo, porque lo importante siempre es el concierto y su continuidad. Nunca “mi sonido” “mi ampli”, ” mi show”, nunca. Siempre “el concierto”.

Costó. Costó mucho. Los chicos de Sangre Sur se pateaban Madrid poniendo carteles, compartíamos cada noticia en las redes. La fiesta debía ser total, como dice el Beto: “No importa el grupo, importa el movimiento“. Buscamos invitados con mimo. Sumamos a Silvia Gers. Ella fue guitarrista de Las Brujas, banda femenina pionera en Argentina. Sumamos a Leonor Marchesi. Ella había triunfado en Argentina con Púrpura y en España con Santa (os adelanto que en febrero tiene algo preparado con esto que os va a gustar, atentas y atentos a sus noticias) y en la última semana sumamos al Chino, que está cumpliendo 50 años en la música, que no pudo celebrarlo en el Leyendas por problemas personales y no quisimos que se acabara 2022 sin que recibiera vuestro cariño en un escenario. Y a fe que lo recibió, gracias.

Llegó el 3 de diciembre. A la misma hora del concierto se jugaba Argentina su pase a octavos. Pero la venta de entradas nos hacía estar optimistas. Cuando llegó el Beto, después de tantas charlas por WhatsApp y vernos por zoom, nos fundimos en un abrazo de amigos de toda la vida. Y así fue toda la noche. Hermandad total entre las bandas, hermandad total en el público. Messi metía gol en el partido, el Beto goleaba con rock en la Copérnico.

Salimos los Lujuria a las 8. Sí, faltaban algunos argentinos, pero la sala tenía un aspecto increíble. Hicimos el show que venimos haciendo para celebrar nuestros 30º años tocando una de los Barri para homenajear al Boni (con ella abrimos la descarga), una de Manzano para no olvidarle nunca, esa noche acompañados del Chino, y una de Bruque para seguir reivindicando que “el heavy no es violencia” con Silvia Gers en la guitarra, entre otros temas.

Aquello ya olía a fiesta grande mientras la sala se llenaba tema a tema. Españoles y latinos fundidos en el público como debe ser siempre. La voz de Leonor Marchesi en “Viejo Rockero” erizó cada pelo de cada persona en la Copérnico. ¡Qué bestia! ¡Impresionantes los tonos que alcanza, impresionantes! Nos retiramos sudando. Felices. Plenos. Nos secamos corriendo.

Había que ver al Beto. En el sonido el tercer hermano Zamarbide, Fernando Zamarbide. Para quien no lo sepa, es el técnico de sonido de Amaral desde hace ya bastantes años. En el escenario Pol DQ se sentaba a la batería, el negro Emiliano (de Refugiados Rocanroll aquí o Zoofilia en Argentina) se cuelga el bajo y Esteban Zamarbide la guitarra. Estaban los 3 hermanos Zamarbide en la noche madrileña. La sala se había llenado y hervía. Zamarbide sale con “Deseando destruir y matar”. “Cautivos del sistema” y “Ángeles de las tinieblas” fueron las siguientes. Los pogos empezaron a aparecer en la sala. Gente de otros grupos como Ciclón o de clubs como el Pounding Metal apoyando. Ese es el camino.

Hacia la mitad del concierto llegan 3 temas de Logos: “Marginados”, “No te rindas” y “Ven a la eternidad”, que rematan con otro temazo de V8, “Brigadas metálicas”.

“Borderline” y “Wisdom” fueron los temas de su etapa de Primal para cerrar con ” Arden en el cielo” y “Relámpago en la oscuridad”, de nuevo de Logos.

¿Cerrar? No. La noche tenía que acabar en alto y Beto nos invita a los Lujuria a subir con ellos y entre las dos bandas hacer “Destrucción” y que se venga abajo la sala.

Fue toda una fiesta. Y también una reivindicación. La nueva ola del metal latino está fuerte. Debe ser un movimiento. Y tendremos futuro. Un precioso futuro. Lo del 3 de diciembre es la prueba.

El rock, si quiere, es eterno. El rock, si lucha, nunca muere.

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