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Crónica de Doctor Deseo + Duobite en Bilbao: La rebelión de los maketos

Ocurre a veces que términos antaño ofensivos pasan a significar algo muy distinto para lo que fueron concebidos. Frente a una palabra empleada por un racista hasta la médula que ya sonaba a vieja cuando se acuñó, un concepto inclusivo total, para el que no hace falta pureza de sangre ni demás memeces propias de acomplejados con boina enroscada. Esa sí que es la verdadera batalla cultural por la que merece la pena batirse el cobre hoy en día y así dejar en evidencia a esas reliquias políticas que apenas han cambiado sus postulados desde el siglo XIX.

Doctor Deseo

Tal se antoja la intención de los bilbaínos Doctor Deseo con su disco ‘Maketoen Iraultza’ compuesto íntegramente por piezas en euskera, una relación que tampoco es nueva, pues Francis y compañía llevan legando al respetable canciones en la lengua de Aresti desde los mismos comienzos de su trayectoria. Una vinculación de carácter emocional muy alejada de la habitual tónica partidista con la que suele abordarse el asunto y que subraya lo que debería ser la auténtica modernidad.

Había quedado pendiente presentar en condiciones el último trabajo, puesto que la publicación casi coincidió con el estallido de la pandemia. La prueba de fuego era, como no podría ser de otra manera, en una plaza tan fundamental como la del Kafe Antzokia de Bilbao, que colgó el cartel de entradas agotadas dos días seguidos y demostró que el poder de convocatoria de los de Francis sigue siendo apabullante, por mucho que sean de los habituales en fiestas veraniegas.

Duobite

Seguramente más de uno les habría visto ya varias veces, pero eso no impidió para que en el primer concierto los ánimos estuvieran por las nubes y se alcanzara una conexión impresionante entre artistas y público. El breve entremés de Duobite, dúo en el que estaba el actual guitarrista de Doctor Deseo, Josu Aguinaga, ejerció a modo de percutor para poner a la peña a tono con rock guitarrero y potente con un sonido espectacular que incluso hacía dudar de que realmente se tratara de solo dos personas. Se pasó volando su tiempo en escena y desde luego nos proporcionó otro nombre para no olvidar. Todo un grupazo.

Para no perder la tradición, la sensual “Je t’aime moi non plus” de Serge Gainsbourg y Jane Birkin sirvió de introducción para que Doctor Deseo arrancaran con “Ni Naiz”, un homenaje a Xabier Lete que luego se tornó en otro, pero a Joy Division, con “Ez Nauzu Izango Berriz”, la animada versión en euskera del clásico “Love Will Tear Us Apart”. Nunca nos convenció su excesivo enfoque festivo, pero hay que admitir que en directo resulta un verdadero subidón.

Doctor Deseo

El macarrismo suburbial llegó con “Tracy Lords”, una pieza que no solía faltar en sus recitales con un Francis épico, en plan Iggy Pop, hasta simuló masturbarse con una botella de cerveza. Aquella noche no le dio por colgarse de las alturas, quizá le suceda lo mismo que a la iguana de Detroit respecto a los saltos al público a sus años, pero siempre fue un frontman inigualable. De lo mejor que se puede contemplar por estos lares.

Ni siquiera la intensa “Eta Moxua Hil Atsekabez” cortó el rollo al bajar las revoluciones. Era lo normal cuando se cuenta con un vocalista en el que sigue predominando ese componente inesperado que muchos veían en el histórico Jim Morrison. En otras manos tal vez se hubiera producido cierto amuermamiento, pero eso no se contemplaba en las dinámicas circunstancias de la velada.

Doctor Deseo

La homónima “Maketoen Iraultza” puso enfervorizadas a las chicas de las primeras filas, con Francis dejándose querer y el saxofón también disfrutando de un considerable revuelo cuando se acercaba a las escaleras. “Pequeños héroes” mantuvo el tirón con el tono bailongo y los ecos a Bowie del estribillo, mientras que nos proporcionaron uno de los puntos álgidos del bolo en la intro con saxo de “Busco entre tus labios”, parecía incluso la E Street Band de Springsteen.

La lluvia de confeti disparó todavía más la emoción y sin desperdiciar un lance arremetieron con “Olas y naufragios”, otro de los temas que sufrió un lavado de cara hace unos añitos que le ha convertido en una apuesta ganadora en las distancias cortas. “¡Cuánto frío hace en Saturno!” ha superado ya la década y sigue desatando las gargantas como pocas, algunos en cuanto la reconocieron soltaron: “¡Es un temazo!”.

Doctor Deseo

La vena sentimental subió otro escalón con la inevitable “Abrázame”, oscura como un tizón y desgarradora a tope, aunque en esta ocasión no contáramos con la ayuda de Aiora Renteria de Zea Mays. Por lo que he leído luego por ahí, parece que sí que estuvo en el segundo bolo del sábado. En cualquier caso, se trató de una interpretación sublime, con Francis arrodillado cogiendo la pierna del guitarra. Brutal.

Apelaron de nuevo a lo más hondo con “Soñar, desear, atreverse”, donde el vocalista se dio un garbeo por el segundo piso y cantó con la peña que se iba encontrando en su periplo. “A mí pequeña María” elevó las voces desde las primeras notas, ni falta hacía presentar determinadas canciones, y después de que Francis se colgara la guitarra evocaron a unos primigenios Héroes del Silencio en la inmensa “¿Quién mueve las cuerdas?”, seguramente mi corte preferido suyo. Que permanezca por muchos años en el repertorio.

Doctor Deseo

Los móviles se levantaron al unísono con la celebérrima “Corazón de tango”, nunca nos convenció demasiado, pero había que tragar. Se entonó a capela el estribillo y también se desataron los habituales actos de confraternización entre semejantes. Habíamos vivido aquello en otras ocasiones, tal vez por eso ya no nos impresione demasiado.

Para los bises se guardaron joyitas como “Ahora que estás dormida”, más desgarro a punta pala, con un Francis impecable una vez más en su papel de showman total cantando desde lo alto de un bafle mientras deshojaba su boa de plumas, o “Isla de cielo”, con más de tres décadas a sus espaldas. Después de aquello, solo quedaba permanecer “De nuevo en tus brazos (Morirse en Bilbao)”, un himno fundamental en la historia del botxo.

Doctor Deseo

Dieron la puntilla con un glorioso “La chica del batzoki” al que le añadieron a modo de intro el “Misirlou” de Dick Dale popularizado en la peli ‘Pulp Fiction’ y que además le sentaba cual guante. Puro costumbrismo local elevado a la categoría de leyenda, por canciones como esta siempre fueron un grupo la mar de especial. Orgullo tremendo para los bilbaínos de pro.

Lo cierto es que llevábamos tiempo sin coincidir con ellos en los escenarios y apetecía un reencuentro en condiciones. Tuvimos suerte esa noche porque se cascaron un repertorio vigoroso, con momentos muy intensos y sin una pizca de aburrimiento. Solo el más profundo aldeanismo impediría afirmar que en la actualidad son un grupazo de tomo y lomo. Los más adecuados para encabezar la rebelión de los maketos y reinterpretar un concepto tan caduco en una óptica integradora. A cascarla Dios, la ley vieja y toda esa mierda.

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Entrevista a Ezpalak: “Somos un grupo muy cañero, pero también de buen rollo”

Encontrar un denominador común a veces es complicado cuando se atesoran tantas influencias dispares. Es el caso de estos oriundos de Zestoa (Gipuzkoa), que con su tercer disco ‘Hortz Aina Hots’ siguen mostrando una predilección absoluta por los sonidos alternativos de los noventa y al mismo tiempo se enganchan a la modernidad con maneras similares a las de los británicos en boga Idles. El vocalista Juanjo Berasain junto con el guitarrista Eñaut Gaztañaga se encargan de responder a las preguntas de Alfredo Villaescusa, que ya ha podido comprobar su apabullante directo.

¿Qué quiere decir exactamente el título ‘Hortz Aina Hots’?

(Eñaut) “Tenemos un amigo que es Gartxot Unsain, un letrista muy bueno que está obsesionado con los juegos de palabras. Estuvimos tomando un café con él y repasando las letras del disco y no sé cómo se le ocurrió lo de ‘Hortz Aina Hots’. No teníamos un título pensado y nos encantó por lo que significaba, algo que no es muy sencillo de explicar”.

(Juanjo) “Literalmente es “hay tantos dientes como ruidos” y quiere decir que cada persona tiene su visión o su opinión, que hay tantas palabras como gente…”.

En este tercer disco parece que hay mucha influencia de bandas británicas de post punk tipo Idles, ¿es así?

(Eñaut) “En nuestro recorrido han ido evolucionando las influencias desde el primer álbum a este en el que sí que se percibe ese sonido británico de punk”.

(Juanjo) “En los últimos años sí que hemos pillado referencias, no de cosas que escuchamos todo el rato, sino de lo que nos molaría hacer, como la energía que representa esa peña, gente tipo Idles, Shame o Fontaines D.C. Son grupos de una nueva ola que han pegado muy fuerte, con una voz muy rotunda y directa, un sonido muy desgarrado y potente…”.

(Eñaut) “Luego hay también grupos que no son británicos que siempre han sido una referencia como Ty Segall, sobre todo en cuanto al uso del fuzz”.

Janar Iglesias, Juanjo Berasain y Eñaut Gaztañaga (Ezpalak) durante la entrevista. Foto: Alfredo Villaescusa.

Nadie imaginaría que el debut estaba marcado por el grunge noventero…

(Juanjo) “Lo que ahí se buscaba era ese sonido de Smashing Pumpkins total, de Nirvana, Alice in Chains…”.

(Eñaut) “Entonces el grupo se había formado recientemente y a Juanjo casi ni le conocíamos. La música de los noventa era un punto de partida que todos compartíamos”.

Hablando del nuevo disco en sí, “Zu Izan” tiene una melodía más cercana al indie pop. La mayoría de los temas son bastante cañeros, ¿era necesario equilibrar la balanza?

(Juanjo) “Pues va un poco por ahí el asunto, sí”.

(Eñaut) “No se trata de algo queriendo, pero sí que buscamos cierto equilibrio. También influye cómo está repartido el disco, es decir, que haya un par cañeras, alguna un poco más melódica… “Zu Izan” fue de las primeras canciones que compusimos para el disco y sí que tiene una continuidad respecto a ‘Kolpatu Topatu’ e “Itzala””.

Por el contrario, “Boterearen Dantza” es casi como un bofetón a mano abierta…

(Eñaut) “Esa en realidad era un descarte del segundo disco. El estribillo que tenía entonces no nos convenció, así que la dejamos reposar. Le dimos una vuelta de tuerca y ahora encaja perfectamente en el nuevo disco”.

Diría que habéis ganado en furia respecto al álbum precedente ‘Kolpatu Topatu’, ¿no?

(Juanjo) “Bueno, el anterior disco creo que lo compusimos prepandemia y no tuvimos en mente especialmente el directo, pero luego sí que lo hemos ido tocando y quedándonos con temas como “Tristura” o “Zatoz”, que representan energía, no tuvimos ninguna experiencia traumática ni nada de eso (risas). Lo que más nos gustaba de Ezpalak era eso, así que lo cogimos”.

Otro dato curioso del último trabajo es que ninguna canción llega a los cuatro minutos. ¿Forma eso parte de vuestro concepto como grupo?

(Juanjo) “Muchas veces te das cuenta de que darle una vuelta a un compás como que le quita dirección al tema. Lo que está ahí, es lo que necesitamos”.

(Eñaut) “Sí, hemos ido cortando un poco. De todas formas, creo que nunca hemos hecho un tema de cuatro minutos, no creo, igual en el primer disco sí que hay algún compás…”.

¿Sois entonces de discos cortos?

(Juanjo) “Bueno, yo creo que el álbum que más veces he escuchado en mi vida es el ‘Dark Side of the Moon’ de Pink Floyd”.

(Eñaut) “A mí me encantaba ‘Mellon Collie and the Infinite Sadness’ de Smashing Pumpkins, que era doble. Hoy en día la gente tampoco tiene tiempo de escuchar un disco largo y eso en cierto modo te contagia”.

(Juanjo) “Yo por ejemplo tengo en la cabeza un grupo llamado King Gizzard and the Lizard Wizard, que me gustó muchísimo y me metí muy dentro al principio, pero al final me acabé cansando de recibir tanta información en un trabajo de hora y media o de cinco discos de una hora. Hemos llegado a un punto determinado en el último álbum, pero no ha sido premeditado”.

¿Qué os parece la escena de post punk que hay en el País Vasco con grupos como Vulk o Belako?

(Eñaut) “Nos gustan todos, hemos tocado también mucho con ellos. Son grupos que escuchamos y con los que nos gusta compartir escenario, muchos son amigos…”

(Juanjo) “La de “Kaosari deika” creo que es una influencia de Vulk muy clara, por las decisiones que toman en los temas, los cambios de ritmo y tal, mientras que a Belako los llevo escuchando desde los 16. Al final de todo eso recibes, les ves en directo y vas tomando nota de cosas que te gusta que hacen”.

Tanto Vulk como Belako han pegado ya el salto a grandes festivales, ¿os veis vosotros en esa tesitura o sois más de salas pequeñas?

(Eñaut) “Nos encanta tocar en salas, gaztetxes y demás, pero obviamente también en festivales, todo lo que nos echen”.

(Juanjo) “Ayer tuve una entrevista en la que también me preguntaban sobre lo de tocar en salas y festivales. La verdad es que abrazamos ambos con locura porque hemos hecho conciertos muy guays en festivales, con mucha gente y mucho ánimo, y también hemos tenido salas muy pequeñas en las que lo hemos pasado increíble. La energía que hay en cada sitio es diferente, independientemente del tamaño que sea”.

Supongo que supondrá todo un subidón estar ya confirmados para el festival Azkena junto a estrellas como Iggy Pop o Alter Bridge…

(Eñaut) “Claro, muchas ganas. Es un festival en el que ya he estado anteriormente y me encantó el formato, creo que Ezpalak puede encajar. Vamos a disfrutar a muerte, seguro que va a ser un finde guapo”.

El directo es por tanto uno de vuestros puntos fuertes…

(Eñaut) “¡El único!” (risas).

(Juanjo) “Nos lo pasamos bien grabando, ensayando, pero en lo único que enfocamos con todo el trabajo detrás es en los conciertos”.

¿Y cómo los definiríais?

(Juanjo) “¡Violencia! Bueno, no violencia como tal, en el término violento de la palabra…” (risas).

(Eñaut) “Yo creo que es un grupo muy cañero, pero también con buen rollo, puedes bailar algunas partes…”.

(Juanjo) “No quería decir antes que era un grupo que proyectaba violencia, sino que tiene mucha energía. Lo damos todo y más. Es un directo que no deja indiferente a nadie. Te puede gustar más o menos, puedes estar más bailón o menos, pero creo que puede llegar a sorprender”.

Por cierto, no puedo evitar preguntaros por esa curiosa portada del disco que parece más bien un cómic, ¿quién la hizo?

(Juanjo) “Lo tienes por aquí (risas). Es obra de nuestro backliner, chófer, nos hace también los videoclips… Es un poco el chico para todo. Nosotros teníamos claro como concepto que la portaba debía ser sobria, hablamos un poco de eso y de portadas tipo las de Velvet Underground, que hay muy poca información, pero te quedas muy rápido con ellas”.

(Eñaut) “Le dimos total libertad, pero él encajaba también con nuestra idea, con cosas como ‘Goo’ de Sonic Youth, portada mítica donde las haya, que en un principio puede parecer fea pero es atractiva a la vez”.

¿Por qué elegisteis el nombre de Ezpalak? (ndr: astillas)

(Eñaut) “Yo hice un disco de Seiurte, un grupo de Berriz, que se llamaba ‘Ezpalak’ y les dije: “Me encanta ese nombre, si algún día hago otro grupo, se llamará así”. Me gusta cómo suena y también me gustó en su momento la explicación que me dio Jokin, de por qué su disco se llamaba ‘Ezpalak’. Me dijo que Seiurte era un tronco y las canciones eran las astillas, pero de una manera mucho más profunda. Estará la entrevista por ahí, puedes buscarla…”.

Si miramos vuestro número de oyentes en Spotify, parece que vuestra música despierta cierto interés, ¿no?

(Juanjo) “A ver, es complicado el tema de redes, de Spotify y demás… Yo siempre digo lo mismo, veo grupos que no tienen tantos seguidores como nosotros y están reventando salas todos los días y luego hay otros que tienen más, pero no generan tanto directo. Estamos un poco en la esclavitud de las visitas en YouTube y los seguidores en Instagram y al final no es una representación fiable de lo que es un grupo. Nosotros creo que vamos bastante acorde a lo que tenemos, pero hay casos que no, por las dos partes”.

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70000 Tons of Metal anuncia a Dragonforce, Dark Tranquillity y hasta una banda española para el crucero metalero más grande del mundo

Faltan solo cinco días para que zarpe un año más el crucero metalero más grande del mundo,  70000 Tons of Metal, que en los últimos días ha lanzado una gran tanda de confirmaciones que nos acercan al cierre del cartel (ya que se anuncia la “H” como inicial de una próxima confirmación) con las 120 actuaciones que tendrán lugar a bordo del crucero por parte de bandas entre las que ya se encuentran Dragonforce, Dark Tranquillity y la primera representación española en 70000 Tons, los death metaleros madrileños Wormed.

El próximo lunes, 30 de enero, el Freedom of the Seas, el enorme barco que surcará el Mar Caribe, pondrá rumbo a Bimini (Bahamas) desde Miami, en un trayecto de ida y vuelta que se completará tras disfrutar de las grandes actuaciones y actividades que propone el viaje el 3 de febrero.

Las nuevas confirmaciones han sido las siguientes: Dragonforce, Dark Tranquillity, Belphegor, Vicious Rumors, Wormed, Eleine, Bodyfarm, Edge Of Paradise, Hideous Divinity, Internal Bleeding, Dear Mother, los colombianos Eshtadur, Osyron, Nuclear desde Chile, Sight of Emptiness desde Costa Rica, y los argentinos Skiltron.

Estos nombres se suman al cartel que lucía 70000 Tons of Metal hasta el momento para esta edición: Nightwish, Kreator, Insomnium, Amorphis, Destruction, Rotting Christ, Korpiklaani, Kamelot, Uli Jon Roth, Keep of Kalessin, Månegarm, Novembre, Fallujah, Warbringer, Obscura, The Crown, Oceans of Slumber, Evergrey, Sirenia, Cynic, Melechesh, Nightmare, Jungle Rot, Feueschwanz, Abysmal Dawn, Visions of Atlantis, Fractal Universe, Decrepit Birth, Cryptosis, Vreid, Iron Savior, God Dethroned, Freedom Call, Batushka, Elvenking, Wolfchant, Cancer, Nothgard, Amberian Dawn, Atrocity, Deathless Legacy, Hei’An, Empress e Isole.

Puedes consultar la información sobre las cabinas privadas y tickets individuales en este enlace para poder formar parte de la expedición de tres mil metaleros que disfruten de este viaje al ritmo del mejor metal.

Hay que recordar que solo 3000 afortunados podrán hacerse con un pasaje para este impresionante crucero metalero, y las diferentes opciones de compra se pueden encontrar en este enlace. Destaca que dentro de la política del crucero está el que todo el mundo es VIP, por lo que, además de poder disfrutar de las 60 bandas que amenizarán el viaje, todas las experiencias están disponibles abordo, desde bares que no cierran nunca hasta la asistencia a jam sessions, meet & greets con todas las bandas, estrenos, clinics y talleres entre otras actividades.

PARA LEER MÁS:

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Crónica de Delirium Tremens + Unidad Alavesa en Bilbao: La cara B del rock radical vasco

Los grupos o personas que te descubren nueva música son siempre muy especiales. Deberíamos guardarlos en urnas de cristal, pues tampoco es que abunden demasiado en una era de sobrecarga informativa en la que un algoritmo puede realizar esa misma labor. Al igual que cuando uno llama por teléfono o hace la compra lo suyo es que exista un ente pensante al otro lado en vez de una jodida máquina, también mola que las recomendaciones las hagan personas de carne y hueso. Ya habrá tiempo de recurrir a los androides para otras labores.

Delirium Tremens

La primera vez que un servidor se empezó a interesar por Delirium Tremens fue gracias a los vasco-argentinos Cápsula, ya que estos suelen incluir en su repertorio el clásico “Ikusi” que da nombre al disco más significativo de los de Mutriku, ‘Ikusi eta Ikasi’. No nos engañemos, estamos hablando de un grupo de lo más underground al que se englobó en su época dentro del conglomerado del rock radical vasco, pese a que en realidad no tuviera mucho que ver con Eskorbuto o Kortatu, sino con el post punk de corte británico.

Probablemente el nexo de este grupo de pueblo con la rabia congénita de los tres acordes estuviera en Iñigo Muguruza, que se incorporó en la última etapa del combo antes de su disolución en 1991. Y tras tres décadas de inactividad, regresaron al mundo de los vivos a finales del 2021, todavía con la pandemia dando coletazos. Un multitudinario concierto en el BEC y su participación en el festival Azkena del 2022 certificaron una vuelta con galones.

Ahora había ocasión de catarles en sala, en una cita que colgó el cartel de entradas agotadas y que congregó a un variopinto personal con el que no solemos coincidir en bolos. Desde viejas glorias o divorciadas con ganas de marcha hasta peña con txapela que venía a ver a los teloneros o un seguidor que soplaba un cuerno que sonaba como una alarma antinuclear. Quizás no sea mala idea irse acostumbrado a ese tono.

Unidad Alavesa

Para ir entrando en materia teníamos el folk rock de Unidad Alavesa, que a ratos nos cautivó cuando se acercaban más al punk y nos amuermó en los momentos sosegados que remitían a Celtas Cortos. En este sentido, un sábado a la noche se tornaba duro escuchar “Gregorio XVII”, aunque buenas risas echamos con esa crítica mordaz a la falsa izquierda llamada “PSOE”. Ya era hora de que alguien se atreviera a poner a caer de un guindo a un partido centenario involucrado en casos de torturas, secuestros y detenciones ilegales. Si hubieran soltado también dardos a los racistas institucionales con label, habríamos alcanzado el éxtasis.

Lo de Delirium Tremens se asemejó a una clase de historia en la que uno se sienta en su butaca y toma apuntes, sin demasiado desenfreno, aquí de lo que se trata es de retener conocimientos, no de experimentar un jolgorio del copón. Esa actitud cruda y la vez reposada seguía presente en la música de los históricos de Mutriku en piezas recientes como “Urpean Dantzan”, con un guitarreo considerable, pero también con poso melódico.

Delirium Tremens

La peculiar forma de cantar de Andoni Basterretxea dominaba la tónica de la velada, pues siempre pareció que más bien recitaba, con un estilo muy característico que en cuanto uno escucha unas pocas estrofas sabe de inmediato que es él. Desde mayo del año pasado contaban con material nuevo, por lo que estaba claro que constituiría una parte importante del repertorio.

Lo cierto es que el catálogo que desgranaron aquella noche al final resultó muy equilibrado, con cortes a medio camino entre el rock y el punk, caso de “Galduta Nabil”, con ese poso post punk que poseían los primeros trabajos de Doctor Deseo. Y “Juan Li” en la actualidad continúa asemejándose más a un testimonio de vida extraterrestre que al brillante ingenio de unos chavales de Mutriku que componían cosas que nadie hacía por aquel entonces. Tal vez compartir lugar de procedencia con otros marcianos como Itoiz marcara también lo suyo.

Delirium Tremens

Los ánimos estuvieron contenidos en la mayor parte del recital, salvo algún momento puntual de desenfreno como en “I Have No Money”, donde a la concurrencia le dio por cantar, o en el popular “What A Wonderful World” en la lengua de Gabriel Aresti. Muy curioso, sí. “Eutsi Hirean” era otra rareza de época pretérita a lo Killing Joke que hoy en día todavía llamaba la atención. Hay una teoría simplista que decía que el rock radical vasco acabó con toda la escena new wave o experimental que había anteriormente, algo más bien erróneo, puesto que en realidad se produjo cierta retroalimentación, Delirium Tremens eran la prueba viviente de ello.

Las guitarras de “Sua” rememoraban a los Sex Pistols y al punk del 77, mientras que “Garuna” nos devolvió a los tiempos actuales, por lo menos en cuanto a la fecha de lanzamiento de su último disco, porque en lo musical las miras seguían enfocando hacia la década de los ochenta. No resulta nada sencillo estar a la altura del legado previo y componer algo que no desentone para nada en el conjunto global, pero a buen seguro que lo han conseguido en el álbum ‘Hordago’, te dicen que se ha grabado en 1989 y te lo crees.

Delirium Tremens

“Aio” reincidió en su faceta más festiva antes de ponerse solemnes con el himno “Ikusi”, toda una piedra angular del post punk vasco, quién iba a decir que ese estilo pero en formato más evolucionado lo petaría décadas después con grupos como Vulk o Ezpalak, entre otros. No era de extrañar que la muchedumbre entendiera aquello como el punto culminante del recital y hasta tarareara el punteo.

“Ni Naiz Naizena” evocó a Lou Reed, aunque como si este hubiera nacido en un pueblo de Gipuzkoa, cosas del idioma. El cierre a la velada no podría entenderse sin un tema tan vinculado al mar como “Boga Boga”, un elemento  líquido que simbolizaba al mismo tiempo la belleza de lo natural y una manera de ganarse el pan, lo que habitualmente sucedía en las localidades costeras como Mutriku.

Frente a gente que regresa porque necesita efectivo, la vuelta de esta cara B del rock radical vasco está justificada por completo. No les mueve la popularidad de las redes sociales ni sacar las perras al respetable con cualquier excusa barata, sino hacer lo que antaño les salía de las entrañas porque solo lo entendían de esa manera. Oportunidad de oro para los que no pudieron experimentar aquel despegue cultural.

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Crítica de Fernando Arteaga: The Story of the Earth

Si ya de entrada el panorama anda complicado para bandas o proyectos nuevos, no hablemos si uno encima ha decidido dedicar todos sus esfuerzos al metal progresivo instrumental. Este último término lo empleamos únicamente para ubicar al oyente, pues en muchas ocasiones las categorías se antojan inservibles para catalogar propuestas que en realidad entrarían en diferentes estilos a la vez.

Es el caso de Fernando Arteaga, guitarrista de origen gaditano que lanzaba su carrera en solitario con el EP ‘The Human Are The Error’ y vuelve a confirmar las buenas sensaciones que nos dejó su debut con otra colección de piezas instrumentales para las que los géneros se quedan cortos. Diría que en general en esta ocasión no existe una influencia tan marcada como la de Meshuggah, sino que se ha abierto más el abanico en diversas direcciones para terminar de rizar un rizo que ya parecía bastante ambicioso.

Hay cierta continuidad temática en el mismo título de este EP, pues si antes este virtuoso nos confesaba que “los humanos son el error”, ahora pega todo un repaso a la manera en la que se formó nuestro planeta y a las guerras o diferentes conflictos que ha tenido que superar.

De esta forma, “Choose, Separate and War” permite entrar en materia, pero sin volverse tampoco demasiado loco, una base contundente nos guía a través de recónditos recovecos que se acercan lo mismo al metal progresivo que al post rock, un garbeo por un pasillo repleto de varias puertas. Que cada cual escoja en la que detenerse o cruzar a toda prisa.

“Selfish Doctrine” no deja de lado el aporte potente, pues tenemos unos cuantos ritmos que permitirán agitar la cabellera con comodidad antes de que el maestro se explaye ligeramente a las seis cuerdas. Al igual que en su trabajo precedente, lo que aquí se demanda es una escucha activa por parte del oyente, por lo que es necesario poner cierto interés para disfrutar de “The Lie of the Victors”, que habla precisamente de las diferentes maneras en las que se puede contar una historia entre enrevesados cambios de tercio. Para los muy cafeteros.

“Plunder of South America” se inicia con notas evocadoras antes de que un atropellado bajo nos vaya introduciendo en esa tónica enérgica predominante en este lanzamiento. No disminuirá la atención en sus casi cuatro minutos, pues múltiples sonidos nos incitarán a seguir con la oreja pegada para descubrir el camino tomado. Probablemente sea de los cortes más ambiciosos del redondo.

La homónima “The Story of the Earth” funciona a modo de interludio entre armónicos y delicadas notas que podrían evocar a los Dream Theater del ‘Images and Words’. Si alguien pensaba que no había más que ofrecer, la final

“00110100 00111001 00110010 (1492)” despeja de un plumazo esa idea con una percusión tribal y toques electrónicos con ínfulas industriales. La capacidad de sorpresa predominará en esta composición que se acerca al post rock, pero sin descuidar el aporte trallero que es santo y seña de esta obra.

Del mismo modo a lo que sucedía en el primer EP, la ristra de canciones se ha configurado con cierto dinamismo para que a nadie le entre el sopor, pese a que este tipo no sea de los que se ponen intensitos. Gracias a pequeños detalles como los sintetizadores, una percusión o un mero ritmo contundente nos mantenemos en esa suerte de montaña rusa de emociones que se nos ofrece sin querer apartarnos ni por asomo del camino. Seguro que sus próximas fechas de directo se convierten en toda una experiencia.

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Entrevista a The Baboon Show: “Si Donald Trump es el que dice “Dios os bendiga”, mejor creer en el rock and roll”

Foto: Andreas Langfeld – Visualattack

Desde Suecia con amor. Nos sentamos con los siempre divertidísimos y energéticos The Baboon Show para hablar de su último disco, ‘God Bless You All’. Rock and roll, punk, cerveza, yoga, footing… y hasta Donald Trump tienen cabida en esta entrevista que mantuvo Tommy Segura con una de las bandas más divertidas de los últimos 20 años. Nos reciben Cecilia Boström (voz), Niclas Svensson (batería), Frida Ståhl (bajo) y Håkan Sörle (guitarra), a los que tendremos en Bilbao, Barcelona y Madrid en marzo.

Desde Suecia a Cuba. Conciertos en China y miles de seguidores en los rincones más insospechados (España es uno de ellos). Diez álbumes de estudio. Imagino que nunca imaginasteis esto en el 2003, cuando disteis el pistoletazo. ¿Cuál diríais ha sido vuestro mayor logro como banda, y cuál es el secreto de vuestro éxito? Si es que hay uno…

(Niclas) “No. Ninguno nos podíamos imaginar todo esto, tío, todo lo que hemos vivido en los últimos veinte años, todas las experiencias y lugares a los que la banda nos ha llevado. No sabría decir si hay una receta para el éxito, pero te puedo asegurar una cosa: trabajo duro, trabajo duro y más trabajo duro… conciertos, miles de conciertos. Ser muy cabezones y ceñirnos al plan. Créeme, ha habido sangre, sudor y lágrimas, pero ha valido la pena cada segundo del viaje”.

Enhorabuena por el último álbum. Suena genial. ¿Cuánto os llevo tenerlo a punto desde que empezasteis escribir música, hasta que pensasteis que el trabajo en el estudio había terminado?¿Cuánto material fue imaginado, visionado o escrito durante la pandemia?

(Frida) “Si te digo la verdad, lo teníamos prácticamente listo en 2020. Lo que pasa es que si sacas un disco de The Baboon Show lo rematas con una buena gira… y como no podíamos por la pandemia, pues no lo publicamos, así de simple. Quizá tres años entre disco y disco no sea mucho para otras bandas, pero para nosotros, que solemos publicar cada dos años, la espera se hizo larga y tediosa. Por eso cogimos algunos temas y publicamos el EP ‘I Never Say Good Night’.

Luego, en 2021, nos metimos otra vez en el estudio y lo mismo te digo del 2022, así que ahora sí que tenemos un montón de material. Gran parte lo escucharás en ‘God Bless You All’, y para lo demás tendrás que esperar (risas)”.

¿El título es una muestra de agradecimiento a todos los fans que os apoyaron durante la pandemia y el tiempo que pasamos encerrados?

(N) “Tío, estamos súper agradecidos por el apoyo tan enorme que recibimos de nuestros fans en la pandemia, pero quiero matizar un poco el nombre del álbum. “Ten fe y espera lo mejor” canta Cecilia en el tema que da título al álbum. “Vas a coger el camino fácil y creerte todos los dictados de la religión, o vas a buscar respuestas en otro lugar?” La pregunta es: ¿Necesitamos a Dios en los tiempos modernos? ¿No ha causado Dios ya bastantes problemas? El título del álbum es más bien una pregunta abierta para nosotros”.

¿Qué pueden esperar los fans de ‘God Bless You All’? ¿Cómo ha evolucionado el sonido desde el disco anterior?

(Cecilia) “Te diría que nuestro sonido ahora se acerca más que nunca al rock and roll y menos al punk rock que tocábamos en el pasado. En fin, somos los de siempre, pero con los años nos hemos vueltos más confiados, y ahora perseguimos más las melodías, los temas pegadizos… nuestro sonido es más dinámico de lo que era hace unos discos. Además, ya no nos da miedo pensar a lo grande, y por eso ‘God Bless You All’ contiene dos canciones Arena rock, para los grandes festivales (risas)”.

Foto: Andreas Langfeld – Visualattack

El tema que da título al álbum puede ser visto como un alegato contra el poder de La Iglesia, o quizá contra el establishment. Es una advertencia ante los falsos profetas, de los muchos que hay. ¿Qué me contáis al respecto? Por cierto, el riff es increíble.

(F) “Creo que tú mismo has respondido de manera perfecta. No compréis las verdades que venden los falsos profetas. Si Donald Trump es el que os dice “Dios os bendiga”… ¿Queremos ser bendecidos por un tío así? No lo creo, mejor creer en el rock and roll”.

El tema “Groundhog Day” nos habla sobre la rutina y gente atrapada en trabajos que odian, deseosos de que llegue el fin de semana. Vosotros habéis tenido suerte porque os ganáis la vida haciendo algo que amáis. Si viviésemos en una realidad paralela en la que no existiese The Baboon show, ¿cómo creéis que os buscaríais la vida?

(C) “Esa ha sido buena. Quiero pensar que haciendo música, pero imagino que Frida sería una granjera vendiendo productos naturales, Hakan sería un ingeniero de sonido en algún estudio. Nico, traductor o periodista musical, y respecto a mí… ni idea, la jefa de todos (risas)”.

Menudo temazo “Have a Party With Me”. En esta tengo que volver a felicitaros, vaya joya de tema rockandrollero os habéis marcado ahí.

(N) “Gracias tío. Es nuestra interpretación de un tema del gran Eddie Meduza, un artista de rock sueco, solo que le dimos nuestro toque. Lo pasamos por el filtro Baboon show. Descansa en paz, Eddie”.

¿Qué tal fue volver a colaborar con Johan Gustavson de The Hives?¿Que aporta a vuestro sonido?

(N) “Bueno, ya es un viejo conocido. Es un tío muy tranquilo que sabe contribuir a crear una atmosfera relajada, de buen rollo. Nunca cambia las estructuras de los temas, pero siempre tiene ideas fabulosas. Unas notas de un bajo aquí o allá… pequeños detalles que nosotros no alcanzamos a ver y que él hace que un tema bueno se convierta en un tema genial. Además, todos provenimos de la misma escena musical en Suecia”.

Tenéis un montón de seguidores en España, donde sois muy queridos. ¿Porque diríais que vuestro sonido conectó tan bien con el público español? Quizá más que en otros países del entorno.

(C) “Es verdad. A lo mejor porque somos muy directos. Nuestra música es muy marchosa. Tenemos el aspecto de unos dibujos animados y siempre nos dejamos la piel al ciento diez por cien. Suena a algo que al público le gusta. Además, tenemos el álbum ‘Radio Rebelde’, que tal vez ayude al público español a conectar con nosotros”.

Vuestros conciertos son legendarios por el nivel de energía con el que subís al escenario. ¿Cómo mantenéis esa marcha después de tantos años? En fin, ya sé que me vais a decir que amáis tocar en directo…pero (y no os estoy llamado viejos), ya no sois los críos que empezaron a tocar en Estocolmo en el 2003. ¿Soléis hacer mucho deporte? ¿Intentáis cuidar bien de la dieta cuando estáis de gira?

(C) “(Risas) Llevas razón, ya no somos niños. La verdad es que todos hacemos bastante deporte. Es difícil comer bien cuando estas de gira, pero se intenta, aunque no pasa un día sin birra, para qué voy a decir otra cosa. Me encanta el footing y también practico yoga. Sé que Frida es de gimnasio y Hakam boxea”.

Punk rock… El punk de los 70 mezclado con AC/DC… distintas formas en las que se describe vuestro sonido. ¿Pensáis que el mundo siempre necesita etiquetar el sonido de cada banda?

(C) “Ser etiquetado siempre es siempre un poco frustrante… Pero los humanos necesitan etiquetar todas las cosas para entenderlas. Aunque nunca me ha gustado etiquetar la música, imagino que es algo de alguna manera irremediable y necesario”.

Estaréis en Bilbao, Madrid, Barcelona… ¿Algún mensaje para vuestro fiel público español?

(F) “Como dice Tina Turner, sois “simply the best”. La energía y el amor que recibimos de vosotros es alucinante. Recuerdo la primera vez que estuvimos en el País Vasco. Me chocó lo loca que estaba la gente”.

Han pasado veinte años desde que comenzasteis. ¿Qué ha cambiado en el mundo de la música? ¿Cuál sería vuestro consejo para bandas jóvenes que están empezando?

(C) “Muchas cosas han cambiado, pero otras siguen igual. Por ejemplo, esta industria todavía está dominada por hombres. Es difícil comparar la situación entonces con ahora. Éramos una banda bastante inestable y todo lo teníamos que hacer nosotros solos. Nos sentimos orgullosos de haber empezado tan autosuficientes, cuando todo lo hacíamos nosotros y no lo pasamos genial en aquel tiempo. Ahora todo es más profesional, la producción, los shows, tenemos agentes.

Para las bandas que estén empezando: que tengan fe en sí mismas y se mantengan files a su sonido. Que se olviden de las tendencias del momento y que pasen de las opiniones ajenas. Tu creatividad es tuya, de nadie más. Trabajar muy duro siempre es el mejor consejo, olvídate de tus hobbies personales…excepto salir a correr (risas)”.

Escucha ‘God Bless You All’ en Spotify:

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Entrevista a Impostores: “Seguimos haciendo lo que nos gusta, enchufarnos al ampli y hacer que la llama no se apague”

Uno de los discos destacados de nuestro rock lanzados durante el pasado 2022 fue ‘Ley seca’, el álbum de Impostores en el que el camino emprendido hace casi una década por su líder, Güs Guzmán, se ha enfocado en asentar en una docena de destacadas canciones el característico sonido de la banda. El 21 de enero en Málaga llegará una nueva oportunidad de disfrutar de su directo (entradas en este enlace). Gustavo Guzmán “Güs” (voz y guitarra), Juanfran Gómez (guitarria), Mateo “Mate” Cañizares (guitarra), Javier Díaz (bajo), José Miguel “Txofas” (batería), David Nieto (teclista) y Sergio Trujillo (violinista) son los miembros de Impostores, y también los encargados de dar respuesta a las preguntas de Alfredo Villaescusa.

¿De dónde sale el título de ‘Ley seca’?

(Güs) “El titulo nace una noche después de uno de nuestros primeros conciertos saliendo de la pandemia. Aún llevábamos mascarilla y la gente tenía que ver el concierto sentados. Era como vivir en una especie  de Ley Seca de cultura y de música en directo, y hablando con alguien cuando acabó me dio esta idea para una canción y para lo que es también el título del disco”.

Este es vuestro primer disco, pero creo que hay toda una historia detrás para llegar a este punto. ¿Podrías resumirla?

(David) “Güs lleva con este proyecto con otros nombres casi diez años. Desde sus comienzos en solitario hasta hoy hemos ido incorporándonos poco a poco el resto de la banda y hemos ido aportando nuestro granito de arena hasta alcanzar el sonido que queríamos para la banda”.

Creo que gracias al violín habéis conseguido con este debut un sonido muy personal que os distingue de otros grupos de rock n’ roll. ¿Diferenciarse era obligado en un género tan concurrido?

(Sergio) “Si lo era no fue a propósito, surgió desde el primer disco en solitario de Güs, vimos que funcionaba bien en las canciones y lo implementamos como un instrumento más intentando darle carácter y la misma importancia que cualquier otro instrumento. Y si nos diferencia pues bienvenido es, está bien destacar en algo”.

En algunos posos veo cierto regusto de rock americano. ¿Os han marcado bandas como M Clan, Quique González o La Frontera?

(JF) “Nos gusta mucho la música de Quique y la voz de Tarque, y canciones nos flipan también. El rock americano suena mucho en los viajes de la gira, Bruce Springsteen o Eddie Vedder entre otros muchos son grandes referentes para todos nosotros”.

En “WestWorld” tenemos la colaboración de Javier Beltrán de NoProcede. ¿Cómo se gestó?

(Txofas) “Tenemos amigos comunes, y para nosotros NoProcede es una banda que admiramos enormemente. Al componer “WestWorld” se nos vino a la cabeza la voz de Javi y su respuesta fue que por supuesto que le hacía mucha ilusión participar, y todo lo demás salió de puta madre”.

¿Qué hay de la presencia de Javier Salas de Nadye en “Cada noche”?

(Javi) “¡Otra banda de cabecera para nosotros! Aparte de ser nuestro productor y grabar en su estudio, es un amigo que lleva trabajando con Güs desde el principio. Además es un tipo que nos ayuda y al que pedimos consejo en muchos aspectos ya que tiene muchos kilómetros a su espalda en el rock n roll”.

Diría que las letras son uno de los aspectos que más sobresale de Impostores. ¿Hay un cuidado especial a la hora de escribir?

(Güs) “Cada vez más, sobre todo porque soy muy perezoso a la hora de escribir y me quedo casi siempre con lo primero que sale, pero gracias a la banda y al productor me he obligado a repasar bien las letras y cuidarlas mucho más.

Hace poco tocasteis en Madrid. ¿Habrá más fechas de gira por la península?

(Mate) “No queríamos despedir el año sin tocar en Madrid en 2022, pero con vistas ya a este nuevo año, dónde arrancaremos en Málaga, y estamos con un montón de fechas en el aire que iremos cerrando en las próximas semanas para tocar en distintas ciudades”.

¿Hacer rock n’ roll hoy en día es un poco de perros verdes?

(Güs) “El rock siempre ha estado ahí y siempre estará, no hay más que darse una vuelta por cualquier sala de ensayos y ver la cantidad y la calidad que procesan algunos grupos de esta generación. El problema, básicamente, son los grandes medios, que solo prestan atención a ciertos estilos. Pero bueno, aquí seguimos haciendo lo que nos gusta, enchufarnos al ampli y hacer canciones y que la llama no se apague”.

Escucha ‘Ley seca’ en Spotify:

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Crónica de Talco + The Real McKenzies en Bilbao: Reconstituyente espiritual

Hace unos años había algunos géneros musicales que nos parecían poco menos que de titiriteros. Todo cambió la primera vez que fuimos al festival Rebellion y ahí vimos a los ingleses romperse de verdad con las trompetas y los ritmos acelerados. Entonces pensamos que quizás nos estábamos perdiendo algo interesante de verdad e intentamos escuchar estilos antaño desechados sin los prejuicios de antaño. Y un servidor, que también adora rumiar miseria a puntapala con Joy Division y similares, acabó pillando el punto a tonalidades más festivas.

Talco

Los italianos Talco, con una presencia descomunal de los vientos, no poseen complejo alguno a la hora de mezclar elementos en apariencia antagónicos, caso del punk o de las melodías circenses. Lo cierto es que han creado un auténtico batiburrillo de influencias dispares envueltas en mensajes anticapitalistas y contraculturales que todavía a día de hoy conservan cierto atractivo, a pesar de que en este país algunos de los que se llaman progresistas hayan desvirtuado por completo la esencia izquierdista con políticas institucionales que provocan vergüenza ajena.

No imaginábamos que la bilbaína sala Santana 27 iba a estar tan concurrida a poco de acabar las fechas navideñas. Me suena que ambos de los protagonistas de la noche no era la primera vez que recalaban en el País Vasco, por lo que ya habían plantado la suficiente semilla para conseguir abarrotar un recinto igual que si fueran las fiestas populares de cualquier pueblo. Y visto el fiestón que montaron, no extraña en absoluto que muchos repitieran.

The Real McKenzies

Se había configurado además un cartel muy dinámico con los veteranos del folk punk The Real McKenzies, que llevan ya tres décadas dando el callo en los escenarios, ahí es nada. Con sus faldas escocesas, gaitas y demás parafernalia, ya de entrada ofrecieron un curioso espectáculo visual. El jefe del clan, Paul McKenzie, era un tipo muy querido por la afición, pues no paró de hacerse fotos con la peña que le abordaba y con algunos de ellos hasta mandó a cascarla a la difunta Isabel II de Inglaterra. Menos mal que así se recuperaba cierto equilibrio en el universo después de haber soportado esa penosa estampa con destacados rockeros rindiendo homenaje a una señora de sangre azul cuyo único cometido en vida fue tocarse la vaina a dos manos.

En lo musical, a los canadienses les falta el rollito hardcoreta que poseen Dropkick Murphys, pero montaron pogos y hasta algún intento de conga. Lo normal en un repertorio dinámico con himnos etílicos del calibre de “Drink Some More”, recuerdos a misteriosas criaturas en “Nessie” y a luchadores antifascistas en “The Lads Who Fought & Won” o meras canciones positivistas como “Best Day Until Tomorrow”. Ni un segundo de aburrimiento. Un entremés de lujo.

Talco

El listón andaba por las nubes, pero todavía era posible superar lo anterior con la velocidad supersónica que imprimieron Talco desde el inicio con “Via”, todo un temón para despertar al personal. Sin despegarse de su último larga duración, ‘Videogame’, se acordaron del preocupante fenómeno de los populismos con “Paradise Crew”, mientras entre canción y canción se escuchaban ruiditos de maquinitas pretéritas.

Es evidente que estos italianos tienen muy ensayada la fórmula para conseguir que la atención del respetable no decaiga ni un momento, con los integrantes de la sección de vientos metidos de lleno en el papel de animadores sociales y una muchedumbre que entra de golpe en su juego desde el mismo comienzo. Fácil se torna su cometido con “La mano de Dios”, otro corte vinculado al fútbol, al igual que su celebérrimo “St. Pauli”, que fue incluso adoptado por el propio club germano de idéntico nombre y propulsó su popularidad tanto en aficionados al deporte como a la música.

Talco

Las melodías bailables siguieron presentes en “La carovana”, con las gargantas desatadas. Definitivamente, si uno lo que busca es un fiestón, este es el grupo adecuado. Un servidor, que no es demasiado amigo de los tonos festivos, ya lo hemos dicho antes, encontró la propuesta sumamente atractiva, a pesar de que la mayoría de las veces se moviera menos que un gato de escayola. Lo sentimos, a los góticos del cante jondo nos educaron así.

Su disco más reciente contenía además auténticas locomotoras en directo, caso de “Descarrilla” y apelar en determinados momentos al deporte rey no iba a disminuir la emoción del respetable. Dieron con la tecla exacta en el ya mentado “St. Pauli”, donde se enarboló la famosa bandera de los dos huesos y la calavera del club. Alucinante la que se lió.

Talco

A nosotros las apelaciones al balompié nos daban un poco igual, no así himnos antifascistas como el “Bella Ciao”, con un mensaje inequívoco, por mucho que se lo intenten apropiar veletas sin escrúpulos. Otro instante en el que se vino abajo el recinto con los cánticos y demás. Cierto es que The Real McKenzies también habían conseguido animar a la peña, pero es que esto estaba a otro nivel.

“Garage Jukebox” mantuvo el subidón sin problema y los saltos se reprodujeron por doquier. Aquí no teníamos baladas ni piezas para arrimar cebolleta, sino épica, trompetas a punta pala y tonadillas para elevar voces hasta la estratosfera, caso de la inevitable “Danza dell’autumno rosa”, que podría sonar hasta en estadios de fútbol por su carácter de canción popular. Inmenso.

Talco

Su manera de entender los bises no era la habitual a la mayoría de bandas, es decir, limitarse a dos o tres temas y fuera, sino extenderse bastante más en este sentido. Continuaron la jarana con “Radio Countdown” y “Tarantella dell’ ultimo bandito”, entre otras, y más tarde nos confesaron que en realidad tocaban muy poco en su país natal y mucho fuera.

Lo curioso de esto último es que en cada sitio les perciben de manera distinta. Si en Alemania les tienen por punk rockeros californianos, por estos lares la mayoría les asocia con el veterano festival Viña Rock, con los beneficios y estigmas que ello conlleva en determinados ámbitos. Tal vez lo más acertado sea considerarlos un género en sí mismo, permeables a multitud de cosas asimilables sin aspavientos.

Talco

Para un grupo de su palo, con tanto mercado en el exterior, la pandemia les hizo polvo, por lo que no dejaron pasar la ocasión de agradecer a la peña por su apoyo. “Muro di plástica” proporcionó más munición para el desparrame, al tiempo que censuraban a los populismos que utilizan a los inmigrantes de forma indecente. Podrían haber metido todavía más el dedo en la llaga haciendo alusión a los políticos que desde ciertas comunidades todavía hablan de razas puras y demás memeces de aldeanos, pero bueno, nunca está de más denunciar a los oportunistas de cualquier signo.

En suma, recomendamos encarecidamente un concierto de este tipo para los que un buen día se levanten de bajón por el motivo que sea, vean todo negrísimo y les pese hasta el alma. El frenético jolgorio ska punk que monta esta gente funcionará a la perfección como reconstituyente espiritual sin contraindicación ninguna. Mano de santo, oigan. O de Dios, como decían ellos.

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Crítica de Malditeria: Contratos de viernes noche

A los grupos de rock n’ roll habría que tenerlos entre algodones, igual que cuando uno encuentra un walkman, una cinta cassette o un teléfono fijo de los de antaño. Vestigios de otras épocas que se contemplan con nostalgia y realzan lo mucho que han cambiado los tiempos en pocas décadas, pero no se trata solo de mirar hacia el pasado, sino también de divisar un futuro que sea menos horrible que el que nos proponen hasta la fecha.

Tal actitud se palpa en este ambicioso segundo trabajo de estos alicantinos, que ya nos dejaron muy gratas sensaciones con su debut ‘Zozobra’, pues, por una parte, siguen reincidiendo en ese rock n’ roll clásico que algunos gurús mediáticos nos dicen que no está de moda, aunque grupos como Los Zigarros continúen agotando entradas, y por otro lado, no se limitan a reproducir los esquemas básicos de siempre. Podríamos decir que este trabajo mira más hacia al interior e intenta atraerse al oyente apelando al componente emocional, que tampoco es mala estrategia.

“Algo que ofrecer” ejerce a modo de manifiesto, esto es lo que hay, al que no le guste, puerta. Tal vez el poso Platero y Tú de su bautismo discográfico no sea tan evidente en esta ocasión, pero eso no es que sea malo, pues han ganado en identidad propia, quizás lo más complicado de conseguir en un grupo que empieza.

El primer single, “Sombras chinas”, se escora más hacia el rock urbano de La Fuga, y al escuchar la letra no puedo dejar de pensar en “Sueños de papel”, pues aborda todo ese postureo que nos quieren meter hasta por los ojos desde ciertos ámbitos. Bravo por ellos. La homónima “Contratos de viernes noche” es otra pieza genial que aborda los “rincones menos atractivos de la industria musical” con un leve aire funk que entroncaría con el “Quiero besarte” de Tequila, pero sin ponerse tan bailongos.

“Vasos de complicidad” echa el freno con notables resultados y estrofas con visos de himno, no sería descabellado rememorar “Agárrate a mí, María” de Los Secretos o los Nacha Pop de “Grité una noche”. En “Arde” no hay que buscarle los tres pies al gato, un rock n’ roll noctívago para ponerse en plan chulazo antes de salir de marcha. Les quedan genial esas “gafas de rock” que decían los eternos Burning.


Malditeria estará el viernes 13 de enero en la sala Stereo de Alicante y el sábado 14 en la sala El perro de la parte de atrás del coche de Madrid


“Al mando” confirma que no pierden un ápice de emoción cuando hay que relajarse, mientras que uno de los puntos álgidos del redondo llega con “Derrapando al cementerio”, donde tenemos una colaboración de altura con Pela (La Excavadora, Víctimas Club), que proporciona ese rollo supurante que poseían muchos temas de Sumisión City Blues. Inmenso. Ojalá puedan reproducir en directo esta brillante coalición de talentos.

“Puede ser” se antoja otro de los puntos fuertes de este lanzamiento con una interesante combinación entre swing y rock n’ roll, algo que nunca se ha estilado demasiado por estos lares, salvo ese soberbio “Sí” que se marcara Bunbury hace unos añitos de una manera mucho más directa. Y “Clases para no pensar” no pierde el matiz rockero mientras nos propone una suerte de diálogo interior cargado de electricidad que en las distancias cortas debería arrasar.

“Jade y semillas” se mueve en una tónica sosegada, pero explota en un estribillo muy conseguido que lo transforma en un medio tiempo bastante aceptable para ir despidiendo el disco. Ponen la guinda con “Cuenta atrás”, otra notable muestra de poderío compositivo que confirma que lo suyo no es para nada meter cortes de relleno como si se tratara de una fábrica o una rutinaria labor de funcionarios.

Con esta reválida los valencianos dan un paso de gigante en su trayectoria sin dejarse pelos en la gatera ni nada relevante por el camino, puesto que ese enfoque más escorado hacia los sentimientos les sienta divinamente. Se han mirado frente al espejo y la imagen que les ha devuelto no se ha tornado distorsionada, sino muy real y mundana, de gente normal haciendo cosas excepcionales. ¿Qué más se puede pedir?

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Entrevista a Dream Theater: “El nuevo set será intenso, el asunto será subirse nuevamente al escenario, divertirse y patear traseros”

Foto: Rayon Richards

El grupo de metal progresivo llega nuevamente al país para brindar dos shows en el marco de la presentación de ‘A View from the Top Of The World’: el 19 de enero arriba al Pabellón La Magdalena de Avilés y el 20 hace lo propio en el Sant Jordi Club de Barcelona, donde ya están agotadas las entradas de grada. A modo de anticipo y días antes de que los de Boston emprendan viaje, Hernán Osuna dialogó con el vocalista James LaBrie. Los preparativos para el tour, las expectativas en torno al reencuentro con los fans españoles (para el que aquí están a la venta las entradas), cómo fue grabar en solitario junto a su hijo, en qué estado se encuentra su relación con Mike Portnoy, la música como energía espiritual y más. Un mano a mano con el frontman canadiense en el que también revela algunas intimidades.

En las próximas semanas Dream Theater iniciará un nuevo tour que comienza en Israel y luego sigue por Europa. ¿Cómo está yendo todo? ¿Cuántas veces por semana estáis ensayando?

“Bien, estamos ensayando todos los días. Es una cuestión que tiene que ver con adentrarse en las canciones y volver a recuperar la forma, aunque en mi caso siempre estoy cantando. Esto se trata de acostumbrarte y sentirte cómodo con el set, introducirte en él y memorizar las palabras. Todo el mundo lo está pasando genial y todos se aseguran de estar preparados para el tour. Así que el asunto será subirse nuevamente al escenario, divertirse y patear traseros. Estamos esperando ese momento”.

Obviamente, el setlist incluirá temas del último álbum, pero me gustaría saber, si es posible, otras canciones que también sonarán en este tour.

“Habrá tracks de otros álbumes, definitivamente. No puedo decirte qué nuevas canciones sonarán, porque creo que es mejor que la gente se acerque, vea y escuche. Pero te diré que el nuevo set será intenso y creo que a los fans les va a gustar. Cada show colmará las expectativas de la peña, estoy seguro de ello”.

En unos días Dream Theater regresará a España con actuaciones en Avilés y Barcelona. La última vez que estuvisteis aquí fue en Madrid y Bilbao, con Devin Townsend como soporte. ¿Cuáles son tus expectativas acerca de este reencuentro con el público español?

“Cada vez que nos hemos presentado en España, ya sea en un festival o en un show propio, siempre ha sido increíble. Tenemos una relación estupenda con España desde hace unos 30 años. Siempre que vamos por allí los shows son una pasada y los fans nos expresan mucho su amor; se adentran en la música y vibran a través de ella con intensidad. ¡Vosotros siempre estáis animados! No vemos la hora de pisar suelo español”.

Hablemos sobre tu carrera en solitario. En mayo saldrás de gira en solitario con las canciones de ‘Beautiful Shade Of Grey’, el último material que editaste. ¿Cómo fue grabar con tu hijo Chance a la batería? Sé que también fue el coproductor del disco.

“¿Qué puedo decir? Estoy sumamente orgulloso de lo que él introdujo a este nuevo proyecto. Chance es extremadamente talentoso, muy musical y gran batería. Aprecio el hecho de haber tenido la oportunidad de trabajar junto a mi hijo. Fue algo surrealista, al principio me sorprendió. Te adelantaré que haremos lo mismo en un próximo álbum a editarse el año que viene junto a Paul Logue (bajo y guitarra acústica), Marco Sfogli (guitarra líder) y Christian Pulkkinen (teclados). Todos son grandes músicos y la verdad es que ha sido una gran experiencia. El álbum tuvo una excelente recepción y compartirlo con Chance fue una gran bendición. Mi hijo tiene su propia banda, Falset, y lo están haciendo genial. Como decía previamente, para un padre es algo maravilloso el haber podido compartir algo así con un hijo, en esa clase de ambiente y con un entorno tan armónico. Nunca lo había imaginado, pero ahora que sucedió estoy muy agradecido por la experiencia”.

Creo que tu último disco te acerca a tus raíces musicales, no es tan orientado al metal como los anteriores. Con respecto a tu infancia en Canadá, ¿hubo alguna situación o show que presenciaras que te impulsó a convertirte en vocalista?

“Crecí en una familia muy musical. Mi padre solía cantar todo el tiempo, estaba en el coro de la iglesia. Mi madre también cantaba en nuestro hogar y tocaba el piano. Mi hermana hacía lo propio con la guitarra y otro de mis hermanos también aprendió piano. Yo comencé con la batería al principio. Mis parientes me dicen que cuando tenía cinco años solía sentarme a escuchar la radio y cantar canciones. Así que ahí se dieron cuenta que me gustaba esto. Fue algo natural y gravité hacia ello de una manera simple: desde el comienzo supe que la música era algo mágico para mí. Y lo sigue siendo, eh. La música es una de las fuerzas más poderosas del planeta. Brinda armonía, más allá de cualquier raza, credo o clase social. Cuando era un chaval fue algo así como: “Wow, no sé bien qué esto, pero quiero ser parte”. Eso es lo que me impulsó a ser quien soy. Estoy muy agradecido por todo lo que pude hacer en mi vida”.

El pasado mes de abril, la canción “The Alien” de Dream Theater ganó en la categoría “Mejor Performance de Metal” en los Premios Grammy. ¿Cómo te sentiste con ese reconocimiento?

“Nos sentimos superados. Estábamos en la Luna por ello. No podíamos creer que ganamos. Habíamos sido nominados dos veces, en 2012 y 2014. Así que supongo que, como dije antes, la tercera vez es la vencida. Es como tú dijiste, otro nivel de reconocimiento. Y el hecho de que la Academia de Música nos haya reconocido por quiénes somos y el impacto musical que hemos generado, no sólo en nuestros fans, sino en un sentido global por el hecho de representar a la música, creo que realmente dice mucho. Significa algo para ese tipo de “departamento musical”. Es como: “Hey, espera un minuto. Estos tíos realmente son significativos y están haciendo algo que necesita ser reconocido y considerado”. Y creo que eso es lo que pasó allí. Estamos muy agradecidos y extasiados por ello. Nos sentimos reivindicados, por así decirlo. Es algo muy guay”.

‘A View from the Top Of The World’ fue editado en 2021 y vosotros tenéis un cuartel propio de grabación desde hace un tiempo. Así que cabe la pregunta: ¿habrá nuevo disco de Dream Theater en 2023?

“No creo, porque estaremos girando casi todo el año. Empezamos en Israel, vamos a España, seguimos por el resto de Europa, luego Norteamérica, después Asia… El tour finalizará en el otoño de 2023 y probablemente después descansemos un poco. Supongo que no habrá álbum nuevo de Dream Theater hasta la mitad o última parte de 2024″.

Las giras de la banda suelen ser muy largas por lo que quiero saber cómo cuidas tu voz para poder llevar adelante todos los compromisos.

“Ensayo todos los días, canto, memorizo todas las letras, precaliento, procuro alimentarme adecuadamente y dormir bien. Es una combinación de cosas que tengo que hacer, pero a modo de resumen diré que debo ocuparme de que la voz esté en buena forma y todo permanezca en su lugar. A veces no es fácil: hacemos shows de más de dos horas cada noche. Intento dar lo mejor de mí, y los chicos de la banda hacen lo mismo. Debes concentrarte en la música y entrar en el juego mentalmente, físicamente, en todos los aspectos”.

Ingresaste a Dream Theater en 1991, hace ya 32 años. Compartiste gran parte de tu vida con este grupo, Mike Portnoy incluido. A propósito de Portnoy, sé que el año pasado acudió a un show de la banda y se dio un reencuentro. Creo que vosotros no sólo habéis sido exitosos musicalmente, sino también humanamente. La importancia de los vínculos es crucial y Dream Theater es como una gran familia. ¿Qué puedes decir al respecto?

“Con respecto a Mike, hemos puesto nuestras diferencias a un lado y pudimos volver a todo lo que éramos antes de toda nuestra mierda. Es bueno estar de vuelta, somos buenos amigos de nuevo, hablamos, nos mandamos mensajes. Es genial y es como tú dijiste antes: ser humanos, apreciarse. De eso se trata. Hay que reconocer lo que es verdaderamente importante en la vida. No puedes tener algo en tus espaldas durante mucho tiempo. Se torna todo negativo y debes liberar la carga. Así que siempre es bueno trascender cualquier cosa que sea insensible o irracional. Estamos en un buen lugar actualmente. Creo que es bueno para cualquier persona darse cuenta de qué es lo importante y qué no. No debes permitir que el conflicto gobierne y te comande, no es un buen lugar para estar”.

Dream Theater en Madrid. Foto: Carmen Molina

Volviendo a lo que decía sobre Mike, la música que hiciste junto a él permanecerá por siempre en la historia de la banda.

“Absolutamente. Trasciende el paso del tiempo. Fuimos parte de eso y es algo para celebrar y que no debe ser pensado para dividir. Como te decía, todo está en un momento muy ameno con Mike”.

En 2021 hablé con Jordan Rudess y le pregunté qué cosas no pueden faltar en su camerino antes de un show. ¿Qué hay de ti? ¿Alguna bebida o comida que suelas pedir habitualmente?

“Me gusta el agua mineral Fiji, y suelo pedir frutas como bananas y naranjas. También vegetales, humus, agua caliente, miel, yogurt griego y algunos batidos de proteína. En definitiva, para mí es importante tener cosas que me mantengan saludable”.

Dream Theater en Londres. Foto: Jesús Figueirido

Finalicemos con un breve cuestionario. ¿Plato favorito?

“Oh, Dios. Tengo varios, pero ahora se me viene a la mente uno: ¡paella! Y también te digo que unos buenos espaguetis con salsa casera me hacen flipar”.

Vale. ¿Un libro?

“Qué difícil, tío. Mira, actualmente estoy leyendo la biografía de Phil Collins, “Not Dead Yet”. ¿La has leído?”

Aún no, pero debería. Primero, porque es Phil Collins, y segundo, porque también soy batería.

“Es un libro magnífico, te lo recomiendo. Me faltan dos capítulos y lo termino, pero, ¡wow, qué buen libro!”

¿Un disco?

“Led Zeppelin II”.

¿Peor experiencia en directo?

“Probablemente fue durante un Monsters Of Rock en Sudamérica, año 1998. Uno de mis zapatos salió volando, así que tuve que cantar una canción entera sin un zapato. Otra fue en St. Louis: un espectador cayó desde la platea alta sobre otra persona. Él no quedó gravemente herido, pero el tío que recibió el impacto resultó lastimado y tuvo que ser llevado rápidamente a un hospital. Fue horrible, porque vimos todo desde el escenario. Obviamente decidimos parar el concierto”.

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